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El Evangelio Meditado

01/10/2008

Conceptos fundamentales sobre la Virgen María

¿Quién es la Virgen María? Es la pregunta que se hacen muchos cristianos y no cristianos. Aún entre católicos practicantes llega el momento que esta pregunta llega a la mente. En resumen podemos decir que María fue y es una mujer sencilla y humilde de Nazaret. Una mujer que aunque con estas cualidades anteriores supo con valentía llevar su santo hogar. Una mujer con determinación ante lo que creía que era justo y necesario. El mejor ejemplo de esto lo podemos apreciar en la Boda de Caná (Jn. 2, 1 – 12).

La Virgen María es la madre de Jesús la esposa de José el carpintero de Nazaret. La Santa Iglesia nos enseña que Dios la preservó libre de pecado desde el momento de su concepción. María fue quien hizo participe a la Iglesia Primitiva los secretos de la concepción Jesús. Virgen debía ser aquella que, desde el comienzo, fue elegida por Dios para recibir a su propio Hijo en un acto de fe perfecta. María había entendido el mensaje de la Anunciación y sabía decirse así misma que Jesús era el Hijo de Dios. Un Ángel Gabriel fue enviado por Dios a la ciudad de Nazaret y comunica a María cual es el plan de Dios para con su vida.

Alégrate… es el llamado gozoso que los profetas a la “hija de Sión” es decir a los “anawim” o pobres del Señor o sea esa comunidad de humildes que se mantenían a la espera del Salvador. Llena de gracia… la palabra usada en los evangelios significa en forma mas precisa; la amada y favorecida. Otros habían sido favorecidos y amados; pero aquí lo vemos como nombres propios de la Virgen María. Llamamos gracia al poder que tiene Dios para sanar nuestro espíritu, para infundir en él lo que conocemos como fe (creer). Maria es llena de gracia, y Jesús nació de ella (de la gracia) como nace del Padre.

María quedo conmovida al oír estas palabras… no se habla de miedo como en el caso de Zacarías (Lc. 1, 12) Una vez que el espíritu de María despertó era constante la presencia de Dios. Por ende, la decisión de María fue una sin titubeos. Concebirás en tu seno… tal como lo anunció el Profeta Isaías presentándonos al Emmanuel que quiere decir Dios-con-nosotros. María le puso por nombre Jesús que significa Salvador. Yo soy la seguidora del Señor, hágase en mí tal como has dicho... esta fue la marca o sello indeleble que quedo grabada en todo el ser de María para siempre. No es mucho lo que nos narra la Biblia sobre María. Esto es sin duda una huella de ese constante hacer y realizar la voluntad de Dios desde el silencio.

La Iglesia desde sus comienzos ha reconocido que María ocupa un lugar único en la obra de salvación. Al lado de Cristo el nuevo Adán, como nos dice San Pablo (Rm. 5, 4) (1Cor 15, 45) María es la verdadera madre de los hombres, que se contrapone a la Eva pecadora. Por eso la Iglesia reconoce en María como esa nueva Eva que intercede por nosotros como lo hizo un día en las Bodas de Cana. Hoy nos sigue diciendo “Hagan lo que el les diga” solo nos toca discernir como hemos de responde a esa llamada.

El mensaje del ángel no dejo a María aislada de su medio ambiente. La vida tenía que continuar su paso de día a día. María llega ante su prima Isabel a compartir su alegría y su secreto. María sabría cumplir con sus tareas de madre y esposa. Es cuido de su familia sería sin duda un asunto muy serio. El sello del compromiso con Dios había de reflejarse en todos los aspectos de su vida.

El cántico de María expresó ayer, expresa hoy y expresará mañana los sentimientos profundos del alma al mantener una aptitud orante. Hay un tiempo para la verdad, para descubrir en Dios nuestras responsabilidades. Hay un tiempo para implorar a Dios y servirle. Al final comprenderemos que todo es gracia de Dios, de ese Dios que busca lo que es pobre y marginado para el mundo, para colmarlo y exaltarlo.

En la cruz de Cristo contemplamos a María tan fiel como lo fue en el pesebre de Belén. Es desde la cruz que el mismo Jesús nos deja a María como madre. Aún en dolor podemos notar la devoción y fidelidad en María hacia su amado Hijo. Al igual que Juan un día la recibió en su casa, nos toca a los cristianos también recibirla en nuestra casa. Yo la recibo en mi casa o sea en mi corazón cuando asumo la fidelidad incondicional a Dios. Cuando cumplo la voluntad de Dios, recibo a María en mi casa porque se cumple en mí su exhortación de la Boda de Cana.

Virgen María, Madre del Salvador… Ruega e intercede por nosotros.

Virgen María, Madre de Dios… Ruega e intercede por nosotros.

Virgen María, Madre de la Iglesia… Ruega e intercede por nosotros.


Autor: Daniel Cáliz
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