Noticias Vaticano

Historial de Pastoral

Daniel Caliz
204 Forest Hill Rd. SW
Dalton, GA 30720
(706) 847-2181 Celular
(706) 278-3693 Casa/Fax
consultas@catequesisdeadultos.com & calizd@hotmail.com

Muy Apreciados Hermanos en Cristo Jesús y Maria Santísima…

Soy Puertorriqueño residiendo en Dalton, Georgia USA desde el año 2000. Afortunadamente casado con Annette L Cáliz desde el 2003. Fui militar en los Estados Unidos por 17 años y Oficial del Orden Publico (policía) por 12 años, actualmente estoy deshabilitado (con varias cirugías de la espalda) por accidentes de trabajo.

Este su servidor está disponible para ofrecer:

† Talleres de formación para Catequistas (u otros líderes)
† Retiros o Convivencias
† Predicaciones y Misiones
† Talleres Litúrgicos
o MESC [Ministro Extraordinario de la Sagrada Comunión]
o Lectores
o Monaguillos
o Coros
o etc.

Funciones que este servidor realiza a nivel parroquial:

† Miembro de la Parroquia San José (St Joseph’s Catholic
Church – Dalton, GA) [2000 al presente]
† Coordinador y Enlace del Ministerio Radial:
o Programa Radial: "Católicos Regresen a Casa"
Domingos: _____PM a _____ PM Por La Estación
Radial "La Que Buena" 101.9 FM (Feb 2011 a Junio
2015)
o Desde el mes de Agosto 2015 se estará transmitiendo
por nuestra nueva Radio Estación (Radio
San José, Dalton, GA USA)
o "Católicos Regresen a Casa" es una producción de la
Parroquia San José en Dalton, GA.
† Coordinador del nuevo Proyecto para la Estación Radial
en la parroquia.
† Coordinador de la Formación Pre-Bautismal Para Padres & Padrinos [desde 2005 hasta el presente]
† Colaborador del Programa RICA (Rito de Iniciación
Cristiana para Adultos)
† Colaborador Para la Formación de los Padres de los
Niños del Programa de Educación Religiosa
† Ministros Extraordinarios de la Sagrada Comunión
(MESC)
† Colaborador y parte del Comité Organizador del “Día de
la Formación en la Fe”.
o Evento que se ofrece una vez al año para todas la
parroquias del decanato

Formación Académica y Pastoral

Universidad de Dayton – Certificado en Catequesis
Avanzada: 2009

Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico – Ponce,
Puerto Rico; Bachillerato (Licenciatura):
Concentración Artes Liberales/Filosofía & Teología |
Concentración Menor: Producción Radio & TV
(Comunicaciones) Graduado: 1998
Seminario Padres Salesianos – Aibonito, PR
Cursos: Filosofía & Teología (Pastoral)
Pastoral Juvenil – Coordinador 1995- 1997

Seminario Padres Dominicos – Bayamón, PR
Cursos: Filosofía & Teología (Divinidad) 1986 – 1991

Caballeros de Colon: Miembro: 1999 – presente

Ministerios Online

Catholic.net | Consultor en las áreas: 2004 – presente
@ Pastoral Hispana en EE.UU.
@ Catequesis

Director & Fundador del Sitio Web y del Blog:


Traductor / Translator

Evangelio del Día

Alianza Catholic.net

El Evangelio Meditado

4 jul. 2010

María eco perfecto del discipulado de Cristo

Quien lee en los evangelios los textos que nos hablan de María podría decir que su función como discípula de Cristo fue la más humilde y hasta la más insignificante. Esta doble declaración es cierta e incorrecta. Es cierta porque sin duda alguna María fue la más humilde de todos los discípulos del Señor. Pero es incorrecta porque de ninguna forma se podría decir que Maria como discípula de Cristo es insignificante o superficial.

Las Escrituras presentan a María como una discípula cada vez en mayor espiritualidad y con una gran maduración humana.  Vamos a ver eso a través de lo que dice el Nuevo Testamento acerca de ella. Ella también como su Hijo, crece en sabiduría, edad y gracia conforme pasan los años. Su discipulado, como el nuestro, debe llevar un crecimiento normal, dinámico en el conocimiento, amar y seguir a su Hijo, Jesús.  
Maria no es una mujer con un inalcanzable ideal en un pedestal.  Ella es una mujer de fe que nos puede servir de gran ejemplo que debe ser motivación para ir creciendo en la fe cada vez más y más.  La prueba de esto es que ella sigue intercediendo (aunque muchos no lo crean ni acepten) por cada uno de nosotros.
Si uno se pregunta ¿qué hizo María al concebir a Jesús?  La respuesta es simple: ella antes que nada hizo un acto de fe.  Y el Verbo se hizo carne (ver Jn. 1, 14). La fe de María como discípula fue la razón de su maternidad. Ella escuchó la palabra de Dios y respondió a ella, la mantuvo y la celebró una y otra vez en su corazón (ver Lc. 2, 19; 2, 51).
Su discipulado comienza con el evento y el proclamación de parte del ángel como “llena de gracia” (ver Lc. 1, 28) de la Anunciación. Esta vocación (de ser discípula) seguirá creciendo a medida que ella aprende y acepta cual el precio del discipulado en el seguimiento de Jesús.
Su vocación llevará consigo el reto que al igual que su Hijo Jesús se convierte en odiado y perseguido.  Este reto será perfeccionado en la muerte en la cruz mientras le es confiado el discípulo amado (y por ende a toda la Iglesia), a su Madre-Discípula María como su Madre, (ver Juan 19, 25-28).  Lo mismo que María le dijo a Dios (o sea que le dijo a al ángel): “Yo soy la servidora (o esclava) del Señor, hágase en mí tal como has dicho” se lo vuelve a decir (aunque sin palabras) a Jesús en la cruz.  Esta es la prueba de que María no nos deja huérfanos ella sigue cuidándonos e intercediendo por cada uno de nosotros.
María, la primera discípula, recibió una revelación y llamado personal, respondiendo con generosidad, soportando el dolor y sin detallar lo que cuesta. El discipulado en el Evangelio de San Mateo es un llamado de Dios, que es exigente. El sufrimiento está involucrado a un reto tan extenuante de Dios y nosotros, como a toda una comunidad, estamos convocados a la obediencia y la dedicación completa a la voluntad del Padre.
En este evangelio, el discipulado incluye la revelación personal que nos da el cumplimiento de las promesas que hizo a nuestros antepasados en la fe, especialmente a Abraham, Sara, y a Moisés. La vocación al discipulado es totalmente gratuita y nuestra respuesta debe ser como la de los primeros discípulos (Pedro, Andrés, Santiago y Juan), debe ser inmediata y total.
Es en este evangelio que encontramos esta llamada especialmente difícil, incluso Jesús dice: "Sígueme, y deja que los muertos entierren a sus muertos" (ver Mt. 8, 22). El Padre William Thompson, S.J. resume este reto: "Cuando un discípulo experimenta un conflicto de lealtades entre Jesús y su propia familia, se debe optar por seguir a Jesús" (La Biblia de hoy [The Bible Today], 19 de enero de 1981, p. 18).
María, la primera discípula, siempre está al cuidado de la comunidad (la Iglesia) de los discípulos de Jesús. La plenitud de la vida Jesús es ahora recibida por los dos discípulos de pie bajo la cruz. María y el discípulo amado representan a todos nosotros como testigos del comienzo de la comunidad: la Iglesia es sacada de la cruz y del agua vivificante que brota del costado de Cristo (que representa el bautismo) y su sangre, lo que representa la Eucaristía.
Estos dos discípulos (María y el discípulo amado) son símbolos de la llamada al discipulado perfecto, que alcanza su mayor demanda en el contexto de la comunidad y el cuidado y preocupación que tenemos por los demás.  María, como discípula agraciada (llena de gracia), se presenta siempre en términos de su relación con la comunidad -- ya sea para la comunidad de Israel y su cumplimiento en Jesús en Caná, o para la comunidad cristiana y su cumplimiento en el Calvario por la donación (que hace Jesús) de María al discípulo amado (y con él la Iglesia).
La intimidad, el amor, la comunidad y la participación mutua son presentados en el evento al pie de la cruz.  El discipulado comenzó como una nueva creación de Caná a través del signo del agua convertida en vino, mientras que en Calvario se convierte en el evento del compromiso de amor que el Espíritu de Jesús da su madre y al discípulo amado.
María, la primera discípula, es una mujer de oración.  Dos de las características del discípulo de Cristo es que esta o este debe ser una persona que está cerca de Jesús y que le segué.  Esta cercanía se produce sobre todo a través de una actitud de oración y unión con el Señor.
Esto lo vemos en el Evangelio de Lucas: "Un día, Jesús estaba orando en cierto lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó a sus discípulos" (ver Lc. 11, 1).  Sabemos que oración Jesús les enseñó: el Padre Nuestro.
Es muy conveniente recordar que fue San Lucas es el evangelista que enfatizó que la oración debe está en el corazón del discipulado al cual estamos llamados. Si las renuncias que exige este discipulado se entienden y se aceptan, debemos tener la habilidad para orar y no desalentarnos, debemos tener la valentía y el coraje de perseverar. La imagen lucana de María es de un discípulo perfecto precisamente porque ora. Ella es testigo de la oración en el Evangelio al igual que Jesús.
Lucas presenta a María como mujer y como discípulo de la oración de tres formas. En primer lugar, María es una persona que articula las promesas de Dios hecho a su pueblo. Su articulación se deriva de las palabras inspiradas de las Escrituras hebreas que forman el núcleo de su himno alabando a Dios (el Magníficat: Lc. 1, 46-55).
En segundo lugar, María reza a través de su profunda reflexión sobre los acontecimientos en los que está involucrada en el misterio de la historia de la salvación (la Anunciación, el nacimiento de Jesús, la presentación en el templo, y el hallazgo en el templo). Lucas usa esta frase para expresar este segundo modo de su oración: "Mientras tanto, María conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón" (ver Lc. 2, 19). Y unos doce años más tarde, al final de la escena en que Jesús se encuentra en el templo, ella es presentada de nuevo por el evangelista como rezando de esta manera reflexiva: "Su madre conservaba estas cosas en su corazón" (ver Lc. 2, 51).
Por último, una tercera forma de su oración -- la oración en y para la comunidad -- se encuentra en Hechos de los Apóstoles: "Todos ellos, íntimamente unidos, se dedicaban a la oración, en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús, y de sus hermanos" (ver Hch. 1, 14).
María, la discípula feliz, es una bienaventuranza en la acción que compartió Jesús con los demás. Hemos visto a María con los ojos de los evangelistas como una mujer que siempre fue fielmente libre como una discípula de Jesús. Como con solo un llamado de Dios nos brinda un claro ejemplo de discipulado.
A diferencia de Pedro, ella no titubea o vacila, sin embargo, ella es tan real y humana como El (Jesús).  Ella nunca es puesta en un “pedestal emocional” por los evangelistas, sino que surge como una fiel discípula.  Por esto y mucho más la Iglesia declara a Maria con sus cuatro dogmas que siempre en la Iglesia se han reafirmados.  Estos son: la Maternidad Divina, la Inmaculada Concepción, la Perpetua Virginidad y la Asunción de María.  Estos dogmas marianos van integrados muy íntimamente al discipulado que Maria realizo (y sigue realizando para con los bautizados).
¡Maria Hija de Dios Padre, ora e intercede por nosotros tus hijos!
¡Maria Madre de Dios Hijo, ora e intercede por nosotros tus hijos!
¡Maria Esposa Purísima de Dios Espíritu Santo, ora e intercede por nosotros tus hijos!

¡Ven Espíritu Santo, y envía desde el Cielo un rayo de luz!
Publicar un comentario

Like (Me Gusta)

Catequesis de Adultos

Evangelización Cibernética, con la fuerza del Espíritu Santo. Bienvenidos sean todos...

Homilías de Fray Nelson Medina en MP3

FEEDJIT Live Traffic Map

FEEDJIT Live Traffic Feed