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El Evangelio Meditado

07/18/2010

Las Parábolas del Reino (continuación)

El hecho de que hubiera una urgente necesidad de responder a la invitación del reino nos hace preguntar; ¿cuándo el reino llegará? "Los fariseos le preguntaron cuándo llegaría el Reino de Dios. Él les respondió: el Reino de Dios no viene ostensiblemente, y no se podrá decir: 'Está aquí' o 'Está allí'. Porque el Reino de Dios está entre ustedes." (Lc. 17, 20-21).

La idea de que el reino de Dios no solo era futuro o una realizad externa pero también presente y una realidad interna era muy importante para Jesús. Jesus nunca negó que la realidad del reino no era totalmente presente. Él no desanimó a la gente a que pensara en términos de un futuro, que culminara, en el evento en que van a ver "al Hijo del Hombre venir sobre las nubes del cielo, lleno de poder y de gloria" (Mt 24, 30). Jesús sin embargo enfatizo también la realidad presente del reino y el hecho de que está presente y su crecimiento puede ser indetectable. Esto parece ser lo que Jesús enfatizó cuando el narró las parábolas del grano de mostaza y la de la levadura (ver Mt. 13, 31-33). Si uno siempre piensa en términos de futuro y de extraordinarios eventos, uno puede que pierda la venida del reino. El reino en cierto sentido, está ya presente.

Pueden que hayan notado que para interpretar las parábolas del grano de mostaza y la de la levadura no usamos en método explicado antes, no reclamamos que la función de estas dos parábolas estuviera en llamar la persona a una conversión personal. No todo que es llamado parábola en las Escrituras es una verdadera parábola en el sentido que anteriormente definimos. La explicación por la falta de exactitud o precisión en la forma que la palabra parábola es usada en los Evangelios se debe a la mezcla de las culturas griega y hebrea que se dio lugar en los trescientos años antes del nacimiento de Jesús. Las parábolas era parte del patrimonio judío en el tiempo de Jesús. Podemos ver como en el Antiguo Testamento el profeta Natán narra una parábola para confrontar el pecado de adulterio de David (ver 2 Sam 12, 1-4). Unos cientos años antes de Jesús el Antiguo Testamento (Biblia Hebrea) se tradujo del hebreo al griego (la Septuagésima). El termino en griego "paraballo" fue usado para traducir la palabra hebrea "mashal." Mashal se puede traducir como pequeño o conciso dicho o una larga o desarrollada alegoría. O sea la palabra parábola aparece en la Biblia no solo para nombrar una verdadera parábola, en términos de forma literaria, sino también analogías extendidas y hasta alegorías.

Aunque la distinción entre estas formas literarias no son muy claras en los textos bíblicos, es muy importante reconocer la diferencia. Interpretar una parábola como si fuera una alegoría puede conducir a errores graves. En orden de señalar el peligro primero debemos definir lo que es una alegoría. La alegoría es una narración o cuento que tiene dos niveles de significados; uno literal o nivel superficial y el nivel intencional. Todo en el nivel superficial estriba para algo en el nivel intencional. Así que la interpretación correcta de la alegoría descansa en entender la series de comparaciones. Las alegorías eran común en la cultura griega. Según las parábolas de Jesús pasaron de la tradición oral la configuración de sus historias no han sido aprobadas siempre. Recordemos que la pérdida del contexto social original es una característica literaria que pasó por la tradición oral. La Iglesia Primitiva algunas veces uso las parábolas de Jesús no como parábolas sino como alegorías. Esta es la razón por las cuales en algunas ocasiones encontramos algunos sermones alegóricos basados en las parábolas incluidas en los Evangelios.

La parábola del sembrador (ver Mc. 4, 1-9; 14-20) es un buen ejemplo de esto antes mencionado. Jesús le narró esta parábola a la multitud que tenia urgencia de su mensaje; "¡El que tenga oídos para oír, que oiga!" La multitud fue comparada con el terreno. Jesús invita y recomienda a la multitud a que se convierta en el terreno fértil. Luego, Jesús es presentado dando la interpretación alegórica de la parábola. Cada elemento de la trama en el nivel literal de la narración equivalía o representaba algo en el nivel intencional. El relato no es sobre la agricultura, sino mas bien sobre la receptividad a la Palabra de Dios que tienen distintos tipos de personas.

Debido a que los mismos evangelios alegorizan parábolas no siempre es malo para nosotros a hacer lo mismo. A veces la lección que nos deja el alegorizar parábolas es compatible con lo que el Evangelio nos enseña. Un ejemplo de esto lo es la Parábola del hijo prodigo (ver Lc. 15, 11-32). Jesús le dijo esta parábola a los fariseos y a los escribas que se habían quejado de que él (Jesús) pasaba mucho tiempo con los pecadores (ver Lc. 15, 1). Jesús comparó a los escribas y fariseos con hermano mayor con actitud de superioridad moral y de juicio y critica para todo y todos que lo dejó incapaz de amar a su propio hermano. Si alegorizamos esta parábola cada personaje en el nivel literal equivale por alguien a nivel intencional. El padre representa a Dios en su amor infinito, hermano menor simboliza al pecador arrepentido que busca la misericordia de Dios y el hermano mayor es la figura del esta persona (que en cualquier tiempo histórico) asume las mismas actitudes de los escribas y fariseos en tiempo de Jesús. Al final esta parábola nos demuestra que Dios nos ama sin importar cuál es nuestra condición espiritual.

Algunas veces alegorizar las parábolas no suele ser lo más apropiado y por ende no es compatible con el mensaje que nos quiere dar el Evangelio. Cuando Jesús le enseño a los discípulos a perseverar en la oración les narro la parábola el juez injusto y la viuda (ver Lc. 18, 1-5). La mujer es comparable con los discípulos que necesitan algo que otra persona (por su posición y poder) puede darnos. Si alegorizamos esta parábola el juez injusto representaría a Dios. Obviamente esto es algo que es incorrecto, porque Dios no es injusto. Muchas personas alegorizan parábolas sin fijarse en lo que están haciendo. Tomemos la parábola de los talentos por ejemplo (ver Lc. 19, 12-27). Esta parábola quiere mostrarnos a los discípulos de Jesús que debemos hacer uso de cualquier capacidad (física, intelectual y espiritual) para propiciar e instaurar el Reino de Dios. "Porque tuve miedo de ti, que eres un hombre exigente, que quieres percibir lo que no has depositado y cosechar lo que no has sembrado" (Lc. 19, 21). Obviamente esto no representa lo que el Evangelio enseña sobre Dios pero sin embargo es la imagen que tienen muchas personas. La idea o concepto de Dios ser menos amoroso es sin duda una mala interpretación del contexto biblico.

07/15/2010

Las Parábolas del Reino

Una parábola, en su raíz, es una comparación. Como cualquier buen maestro, Jesús explicaba lo que estaba fuera de la comprensión humana comparándolo con algo que nos es familiar. La comparación en una verdadera parábola, no obstante, es entre alguien o algo en la narración y el audiencia escuchando dicha narración. La función de la parábola no es solo enseñar a la audiencia sino llamar a la audiencia a la conversión. Pero esto es mejor explicarlo con ejemplos.

Una de las parábolas por la cual Jesús enseñó a sus discípulos sobre el reino de Dios fue con la Parábola de los trabajadores de la Viña. Jesús comenzó, "Aprendan algo del Reino de los Cielos. Un propietario salió de madrugada a contratar trabajadores para su viña..." (ver Mt. 20, 1-15). Jesús continuó diciéndoles un cuento en el cual los trabajadores eran contratados para trabajar el día entero, desde el mediodía y desde una hora antes de finalizar la jornada. Todos los trabajadores se les acordó el pago de un día de trabajo. Jesús quiso desconcertar y sacar de la mente la idea de que existan méritos que Dios deba retribuir. A muchos les parecerá injusto que se dé lo mismo a todos, sin tomar en cuenta sus obras y sus sacrificios; conviene, entonces, mirar más de cerca la parábola. Jesús establece una analogía, no entre varios trabajadores, sino entre diversos grupos de trabajadores. Es esta una de las parábolas del Reino y cada grupo puede representar a un pueblo o a una clase social y, mientras unos recibieron la Palabra de Dios hace muchos siglos, otros recién están llegando a la fe. ¿Qué Jesus quería enseñar acerca del reino al decir esta parábola?

En orden a interpretar esta narración debemos recordar que la lección en la parábola es elaborada al comparar a alguien o algo en la narración para con la audiencia perteneciente a la historia que es narrada. Necesitamos ir atrás en el texto y encontrar a quien Jesús le está diciendo la parábola y porqué. Una vez que la parábola es puesta en el contexto en el cual aparece en el Evangelio de Mateo, veremos que es parte un largo sermón escatológico (sobre el fin de los tiempos) que Jesus le está dando a los discípulos. Pedro le había dicho a Jesús; "Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo para seguirte. ¿Qué recibiremos?" (Mt. 19, 27). Jesús dijo esta parábola de los trabajadores de la viña como respuesta a la pregunta de Pedro.

Detrás de la pregunta de Pedro, Jesús escuchó y percibió una presunción a acerca del reino de Dios que es errónea. Con esta parábola Jesús reta esta presunción y llama a Pedro a la conversión. La falsa presunción de Pedro era que el reino era algo que él y los otros discípulos se merecían más que algo que recibían como un don o regalo. Para retar esta presunción Jesus narró esta historia que en cierto modo viola la sensibilidad y sentido de lo que una persona obtiene y de lo que gana una persona. Pedro y los discípulos representan a los trabajadores que están invitado a la viña: nadie se gana la invitación. En adición nadie recibe menos de los que se ha ganado. Cada uno recibe la paga del día de jornada acordada previamente. El problema es que algunos reciben más de lo que se han ganado. Este es el camino del reino. Nadie se gana el reino (por sus propios meritos). Todos los recibimos como un don. ¡Si hay alguna reclamación que hacer, es porque el dueño de la Viña es demasiado generoso!

Cada concepto que aprendemos sobre el reino en la parábolas de Jesús conlleva o nos trae otras preguntas. La parábola de los trabajadores de la viña nos enseña que el reino no lo merecemos. ¿Significa esto que la respuesta de una persona a la Buena Nueva de Jesús es irrelevante? ¡Obviamente no, desde que la Buena Nueva es precedida por la palabra "arrepiéntanse"! La respuesta de la persona es sumamente importante. Jesús nos enseña esta verdad en la siguiente parábola. Una vez más Jesús comienza diciendo; "El Reino de los Cielos se parece a un rey que celebraba las bodas de su hijo..." (ver Mt. 22, 1-13).


¿Qué Jesús estaba tratando de enseñar acerca del reino de Dios por medio de esta parábola? Una vez más, debemos interpretar la parábola como una parábola en orden para encontrar la revelación que contiene. ¿ A quién Jesús le estaba narrado esta comparación y porque? Jesús le decía esta cuento a los sumos sacerdotes y a los fariseos. Jesús les había dicho otra parábola, la de los viñadores asesinos (Mt. 21, 33-46) la cual ellos reconocieron que estaba dirigida a ellos. Los sumos sacerdotes y los fariseos querían arrestarlo pero le tenían miedo a la multitud. Los sumos sacerdotes y los fariseos fueron comparados con el invitado quien habían aceptado la invitación al reino pero en realidad no era así. Su falta de respuesta apropiada demostró su rechazo a la invitación. Hay que notar que en la narración todo el mundo está invitado al banquete de bodas. El fallar a responder apropiadamente a lo que Jesús estaba enseñando resultará para ellos el ser excluidos del reino.

La pregunta que esto nos deja es la siguiente; ¿si la persona no acepta la invitación, esa persona será excluida para siempre? ¿Habrá o podrá haber para esa persona una segunda oportunidad? Estas parecen ser las preguntas que Jesús nos quiere contestar en la parábola de la higuera estéril (ver Lc. 13, 6-9). Jesús le dijo esta parábola a la multitud a quien él (Jesús) había acusado de no poder haber leído los signos de los tiempos (ver Lc. 12, 56). Algunos en la multitud le habían dicho a Jesús como otros se habían reunido con muerte imprevista (ver Lc. 13, 1). Jesus aprovecha esta evento (o esta situación) para llamar al pueblo a la conversión o al arrepentimiento. Esto es algo que todo cristiano (toda persona) no debe esperar para última hora. No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy.

Continuara...

07/14/2010

Entendiendo el Reino de Dios

El Evangelio según San Marcos, el primero entre los cuatro evangelios canónicos (65 d.C.) nos muestra a Jesús comenzando su ministerio público con las palabras, "el tiempo sí ha cumplido: el Reino de Dios está cerca; conviértanse y crean en la Buena Noticia" (1, 15). El Evangelio de San Mateo (80 d.C.) quien uso a Marcos como fuente nos proyecta el inicio del ministerio publico de Jesús con palabras similares; "conviértanse, porque el Reino de los Cielos está cerca" (4, 17). El Evangelio de San Lucas, quien también uso a Marcos como fuente de referencia presenta el inicio de la vida pública de Jesús con las palabras; "El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado por la unción. Él me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres, a anunciar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, a dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor" (4, 18 - 19). Si nos podemos fijar, estos tres Evangelios Sinópticos por su similitud uno con los otros presentan a Jesús predicando primordialmente no sobre el sino sobre el Reino de Dios.

En el articulo "
¿Qué sabemos de la Biblia? (Primera parte)" expliqué los cinco pasos por los cuales se formaron los evangelios (y todo libro en la Biblia) tal y como los tenemos hoy en día. Estos son los eventos, tradición oral, tradición escrita, edición y la canonicidad. Jesús como personaje histórico, tenía un punto de vista distinto durante su ministerio público, que el de los editores de los evangelios. Jesús predicó desde un punto de vista pre-resurrección mientras que los editores de los evangelios escribieron desde un punto de vista post-resurrección. Jesus enfoco su predicación en el Reino de Dios mientras que los editores evangélicos se enfocaron en la persona de Jesús. Porque el Reino de Dios fue central en la predicación de Jesús quisiera poder reflexionar sobre lo que Jesús nos enseñó acerca del Reino de Dios. Los editores evangélicos exploraron la pregunta; ¿Quién es Jesús? La cual estaremos indagando y reflexionando en un futuro artículo.

Cuando participamos en nuestra ceremonia de la renovación de la alianza, la Misa, decimos juntos lo que solemos llamar la Oración del Señor o el Padre Nuestro. Esta oración es llamada la Oración del Señor porque está basada en la oración que Jesús le enseñó a sus discípulos según nos indica los evangelios de Mateo y Lucas. En el Evangelio de Mateo, Jesús comienza la oración con las palabras; "Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre, que venga tu Reino, que se haga tu voluntad en la tierra como en el cielo" (6, 9 - 10). Jesus le enseño a sus discípulos a orar por la venida del reino. Pero, ¿qué los discípulos de Jesús entendieron por la palabra "reino"? La idea del reino o reinado era un elemento central para poder entender la alianza de amor. El reinado, el rey y el templo fue entendido como signos externos de la alianza de Dios con la promesa de amar y proteger al Pueblo Elegido. Cuando los contemporáneos de Jesús pensaban sobre el reino, ellos pensaban en una realidad geográfica, de una nación localizada en la costa oriental del Mar Mediterráneo. Su idea de mesías, el ungido quien Dios enviará a derrotar a sus enemigos políticos, estaba muy cercanamente conectada a la idea del reino.

Es evidente que algunos de los oyentes de Jesús entendieron la palabra reino en un sentido geopolítico. Por ejemplo, la madre de los hijo de Zebedeo ciertamente entendió a Jesús estar hablado de una realidad geopolítica, de lo contrario ella nunca hubiera dicho; "Manda que mis dos hijos se sienten en tu Reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda" (Mt. 20, 21). Muchos en la multitud que le dio la bienvenida a Jesús en su entrada a la ciudad de Jerusalén antes de su pasión también estaban pensando en una contexto geopolítico, de lo contrario ellos nunca hubieran dicho, "¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Bendito sea el Reino que ya viene, el Reino de nuestro padre David! ¡Hosana en las alturas!" (Mc. 11, 9 - 10). Podemos inferir que este malentendido tuvo terrible frustración en Jesús, porque la realidad a la que él se refería no era geográfica (geopolítica o territorial) sino más bien una realidad espiritual y eterna.

Jesús uso la palabra "reino" como metáfora para describir algo que está más allá de la percepción de sus oyentes. El (Jesús) describió un reino donde Dios reinará; "venga tu Reino, hágase tu voluntad." Jesús había venido para anunciar e iniciar el inminente establecimiento del Reino de Dios "conviértanse, porque el Reino de los Cielos está cerca" (Mt. 4, 17). Habrán notado que Marcos nos habla el Reino de Dios mientras que Mateo nos expresa sobre el Reino de los Cielos (ver Mc. 1, 15; Mt. 4, 17). Mateo no intenta introducir un nuevo concepto con esta expresión, el quiere ser perceptible a la sensibilidad de su audiencia. Los destinatarios del Evangelio de Mateo eran principalmente a los cristianos de origen judío y estos se abstenían de mencionar el nombre de Dios. Por eso Mateo lo presenta como el Reino de los Cielos. Sin embargo, algunas veces este cambio el efecto de este cambio ha causado mal entendidos acerca de la intención de Jesus cuando él hablaba del reino de Dios. Para estas personas entonces, las palabras "reino de los cielos" o "reino de Dios" se refiere a una realidad espiritual para la cual uno no entraría sino hasta con la muerte. Esto también parecía una idea muy distinta a lo que en realidad Jesús proclamó. Jesús le enseñó a sus discípulos a orar que el reino estará presente "tanto en la tierra como en el cielo" (Mt. 6, 10). ¿Qué, entonces, Jesús quiso significar con la palabra "reino"?

Porque el reino era una realidad tan misteriosa, Jesús enseñó sobre el reino en parábolas. Muchas de las parábolas de Jesús comienzan con, "el reino de Dios es como...." En orden a entender que Jesús nos quería tratar de enseñarnos acerca del reino con las parábolas en nuestra próxima intervención estaremos reflexionando un poco más sobre este género literario de las parábolas en los evangelios, específicamente sobre las Parábolas del Reino.

07/08/2010

Identificando aspectos morales

En cada una de las situaciones previstas a continuación, el nombre de los aspectos morales de la decisión que usted haría. ¿Qué haría usted en cada caso y porqué? La  siguiente es una reflexión de cuál sería mi acción moral en cada uno de estos casos.

Usted encontró una billetera con cincuenta dólares en el mismo.  Cuando era niño mi madre solía decirme constantemente: "no hagas a otros lo que no queras que otros te hagan a ti."  Esta norma ha estado grabada para siempre en mi corazón y mi alma.  Lo que yo haría es ver la identificación en la cartera (si es posible con testigos) para devolverla a su dueño (o alguna agencia de seguridad pública) con todas las posesiones (dinero, documentos, etc.) que tenga la misma.  No creo que tuviera paz conmigo mismo si hago lo contrario.  Aunque el séptimo mandamiento prohíbe tomar una propiedad o valor de otra persona, otro punto a considerar es el propósito o intención de esos cincuenta dólares.  Puede ser los $ 50.00 dólares podría ser para alimentos o cualquier otra necesidad básica.  Si yo privo a mi prójimo de esa necesidad básica, Dios puede hacerme la misma pregunta que a Caín, ¿qué has hecho con tu hermano?  Definitivamente, quiero responder de buena forma a esa pregunta que Dios le hace a mi conciencia.

Usted trabaja en una tienda por departamento y uno de sus amigos le sugiere que cambie la etiqueta de precio de un artículo que le gustaría tener.  Yo le diría a mi amigo(a) que no es justo si cambio el precio para él (ella) y no lo hago para otros.  En segundo lugar, que no está en mi lugar (no es mi función) cambiar el precio que sólo el gerente de la tienda puede hacer eso.  Yo diría que él (ella) tiene que hablar con el gerente si él (ella) no está conforme con el precio.  Hacer lo que es correcto en todo momento.  La moralidad de nuestras acciones tiene que estar en cada quehacer de nuestra vida.  Prometo la honestidad en cada acto de mi vida.  Cada uno es responsable de ver por sus "habichuelas o frijoles".  Actuando de esta manera (cambiando la etiqueta de precio) puedo estar expuesto a perder mi trabajo.  No vale la pena perder el trabajo por una situación como ésta.  Definitivamente tiene que ser pecado perder un empleo en una situación como ésta.  Pecado en contra mi familia y aquellos que dependen de mí.
Alguien está contando una cuento escandaloso sobre alguien a quien usted particularmente le cae mal.  Como un ex policía e investigador aprendí a buscar a los hechos reales.  En este tipo de cuentos siempre hay realidades ocultas detrás de este tipo de historias.  Es necesario revisar el perfil emocional y psicológico de la persona que está narrando.  Sería injusto no escuchar el punto de vista de la persona acusada.  Incluso si mi hermano o hermana está mal yo nunca diría algo escandaloso de él o ella.  Voy a intentar con todo mi tacto cristiano manejar la situación.  En situaciones como ésta quisiera usar el método de Cristo.  Yo llamaría a solas a la persona en cuestión.  En el caso de que esta persona sea responsable de las acusaciones yo le insistiría de la manera cristiana de que (él o ella) tiene o debe cambiar.  Si esto no funciona,  le aconsejaría con algunos testigos.  Luego si fuera necesario confrontaría a la persona con un grupo de miembros de la comunidad.
Un compañero de trabajo necesita un poco de ayuda para calificar en la siguiente posición más alta de la empresa.  Podría usted ofrecerle esa ayuda.  Sí, lo hice y lo volvería a hacer.  A mí me pasó trabajando como agente del orden público (policía) y en mis funciones como militar. Yo ayudé de diversas maneras para ascender de rango, y ayudarlos a trabajar con los elementos más básicos y con las tareas específicas que tenían que completar.  Vi que la gente me sobrepasaba en la clasificación  para rangos en el Ejército.  Luego cuando me lesioné la espalda me sentí feliz por ellos (y ellas) con todo mi corazón.  Como cristianos estamos llamados a colaborar con los demás. Para actuar con egoísmo no es una actitud cristiana.  Si sembramos el bien (bondad, amor, etc.), vamos a tener excelentes frutos.   As el bien sin mirar a quién.  Como San Pablo dice; si pudiera tener todo el conocimiento pero no tengo amor (caridad) de nada me vale. Este conocimiento pierde toda la razón de ser si yo no la comparto.

Usted es un ejecutivo de una compañía en la cual se está falsificando informes financieros.  De inmediato informaría la situación que está sucediendo.  No sería cómplice de una situación que puede y va a ser perjudicial para otros.  Recuerdo la regla de mi madre; "no hagas a otros lo que no queras que otros te hagan a ti."  Como dijo el Papa Pablo VI dijo: "Si quieres la paz para el trabajo de la justicia." En mi clase de ética en el seminario aprendí que la palabra "persona" significa "sujeto de su propia justicia", pero mi justicia termina donde comienza la justicia de mi prójimo.  Es por eso que en una situación como esta el falsificar informes financieros rompe con la justicia de otras personas y por ende se atenta contra la dignidad de esas personas.  No es justo que personas inocentes se perjudiquen a consecuencia un beneficio personal de alguien más.  Eso le puede pasar a un trabajador que tratar de conseguir algunos fondos y seguro para el futuro de sus hijos, como podrían ser la educación.  Entonces porque otra persona falsifique algunos estados financieros este trabajador puede perder los fondos que tanto ha estado luchando para la educación de sus hijos.  Mi vida cristiana tiene que estar iluminada por la integridad y las virtudes cristianas.

Esta ha sido mi reflexión a situaciones que le puede suceder a cualquiera.  Solo quiera dar unos referencias que nos pueden seguir ayudando en nuestra meditación sobre temas de moral cristiana.  Primero la moral (por ende la moral cristiana) no es relativa como piensan muchos pensadores filosóficos.  Lo que es bueno es bueno y lo que es malo es malo, tan sencillo como eso.  Aunque las respuestas a preguntas como estas pueden variar en esencia el mensaje es el mismo, la moralidad de los actos humanos, que está bien y que está mal.   Espero que esta disertación les pueda ayudar a tener una buena y excelente reflexión sobre la nuestra vida moral cristiana.

07/07/2010

Puede la Iglesia cambiar

Un día le pregunte a un sacerdote ordenado poco después del Concilio Vaticano II; ¿qué piensa usted de los cambios que han surgidos en la Iglesia después del Vaticano II? Su respuesta fue muy intrigante y a la vez me ha motivado a reflexionar mucho sobre el particular. Este presbítero de casi cinco décadas de servicio y apostolado me indicó que si en la Iglesia han habido cambios tras el concilio ha sido solo gracia al Espíritu Santo. Honestamente hasta ese entonces yo nunca había visualizado los cambios dentro de la Iglesia como algo que se pudiera asociar al Espíritu Santo. Desde ese momento (hace mas de 20 años atrás) yo siempre trato de analizar, meditar y reflexionar sobre los cambios que han surgidos en nuestra Iglesia Católica. En lugar de preguntar, "¿Debería la Iglesia cambiar?" Tal vez deberíamos estar preguntando: "¿De dónde se obtiene la idea de que no se debe o no se puede cambiar?"

Para algunos "católicos conservadores", ha habido demasiados cambios, para algunos "católicos progresistas o liberales", no han sido lo suficiente. ¿Qué vamos a hacer con esto? ¿Hay o no hay un lugar para el cambio en la Iglesia? En primer lugar, debemos comenzar con algunas realidades. Incluso una rápida mirada a la historia de la Iglesia Católica nos demuestra que si estamos hablando de organización de la Iglesia, la liturgia o la doctrina, la Iglesia ciertamente ha cambiado. El núcleo de nuestra fe es, por supuesto, invariable. El credo que recitamos en la Misa el domingo se remonta a los primeros siglos cristianos, y se está firmemente arraigado en el Nuevo Testamento. Nuestra comprensión del mismo, sin embargo, siempre ha ido creciendo y desarrollándose en ya través de sus interacciones con diferentes tiempos, culturas y interrogantes.

Tal vez una analogía sería útil. En el Nuevo Testamento, frente a los problemas de división de la Iglesia en Corinto, Pablo compara la Iglesia a un cuerpo con diferentes partes (1 Corintios 12, 12-13; Romanos 12, 4-5). Hoy en día, a la luz de nuestros muchos temas que dividen, podríamos extender su comparación. Un cuerpo humano debe tener constantemente en cosas nuevas: el aire fresco, alimentos, agua, etc.. Esto es esencial si queremos crecer y estar sano. Sin embargo, no todo lo que tomamos en la salud es, de hecho, a veces tomamos los gérmenes y virus. El cuerpo tiene un sistema inmunológico que nos avisa cuando las cosas van mal y para ayudarle a descifrar lo qué es dañino. Podemos aplicar esta idea a las funciones de liberales y conservadores en la Iglesia. Para estar sanos y vivos de la Iglesia toma en nuevas ideas, nuevos retos, nuevas experiencias: Debe ser "progresista o liberal". Sin embargo, no todo lo que entra es bueno para nosotros, por lo que también tiene una dimensión ''conservadora" para ayudar a clasificar, los elementos no saludables. En verdad, tenemos que ser o deberíamos ser "liberales-conservadores o conservadores-liberales"!

El sistema inmunológico, sin embargo, puede tener problemas. Estos pueden tomar dos direcciones. Por un lado, el sistema puede ser débil (por ejemplo, después del cáncer) o inexistentes (como con el SIDA). En este caso, cualquier cosa y todo lo que viene puede convertirse en un problema importante y podría ser potencialmente fatal. Por otra parte, el propio sistema inmunológico puede enfermar o de mal funcionamiento (las enfermedades llamadas autoinmunes como la artritis o el lupus). En este caso, el sistema inmune cree que el cuerpo está enfermo o más enfermo de lo que realmente es, y comienza a devorar el cuerpo mismo. Esto, también, puede ser doloroso y potencialmente mortal. El cristianismo radical de extrema izquierda que representan el sistema inmunológico averiado, no está equilibrado para tener un conservadurismo saludable. El cristianismo fundamentalista de la extrema derecha representaría un sistema inmune enfermo, y no está equilibrado para tener un progresismo sano. Ambos extremos pueden ser muy destructivos.

Esto también nos puede ayudar a apreciar el hecho irónico de que las carátulas de los dos extremos, "radical" y "fundamentalista", de hecho, ambos significan lo mismo: aferrarse a lo que es básico, fundamental, en las raíces (radical viene de la palabra latina que significa "raíz"). Ambas dimensiones son progresistas y conservadoras de raíz, de base, fundamental para la vida del cuerpo de Cristo, que es la Iglesia. El cristianismo radical no es un progresismo sano, ni es un cristianismo fundamentalista conservadurismo saludable. Cada uno de nosotros tiene una identidad básica que dura toda nuestra vida. Cada uno de nosotros también sufre cambios todo el tiempo. Lo mismo puede decirse de nuestra Iglesia. Tiene su identidad subyacente, constante, pero también sufre cambios. Como dice el refrán, vivir es cambiar. Creemos que la Iglesia es el cuerpo vivo de Cristo en el mundo.

Preguntas para reflexionar:

¿Qué tan bien usted se adapta o no al cambio?
¿Cuáles son algunas de las enseñanzas de la Iglesia que han cambiado durante su vida? ¿Cómo usted ha aceptado el cambio?

07/06/2010

La práctica de las virtudes

Las virtudes cardinales son llamados las virtudes "bisagras", porque todas las demás virtudes emanan de estas. Si nos podemos a pensar acerca de la virtud de la "honestidad" durante unos minutos. Podría recordar un momento en que usted o alguien que usted conoce (su hijo, adolescente, y/o sus compañeros de trabajo o estudios, etc.) actuó deshonestamente (mentir, no decir toda la verdad, hacer fraude en una prueba, etc.) ¿Cómo discutir la situación con la persona? ¿Qué virtudes cardinales usted usaría para aconsejar a esta persona?

Cuando yo tenía diez años recuerdo que mi padre había dejado la cartera en la mesa y por alguna razón había sacado dinero de su billetera. Él nos daba un dólar a mis hermanos ya mí para la escuela. Pero además del dinero que nos daba regularmente tomé dos dólares extra sin darse nadie cuenta. Después de que mi padre se dio cuenta de que le faltaba dinero de la billetera, llamó a mis hermanos y a mí para preguntar quién de nosotros tomó el dinero. Yo le respondí que yo la había tomado. Yo automáticamente pensé que mi padre me daría una paliza. Mi padre me dijo, que imaginan por un segundo que tu madre está muy enferma y el dinero que yo tomé era el único dinero que el tenia para comprar los medicamentos a mi madre. Él continuó diciendo, y imagínate también que la vida de su madre dependía de estos medicamentos. Créanme que aprendí la lección, nunca en mi vida tomar cualquier dinero que no es mío.

Las virtudes cardinales que mi padre usó para darme una lección (quizás indirectamente) fue la justicia. La justicia exige que se le dé a otros lo que se le debe, darle un trato en equidad y con respecto a las personas y el velar por el bien común. Otra de las virtudes cardinales que él uso para enseñarme fue la prudencia. La prudencia nos permite juzgar entre las actos en relación con las acciones apropiadas en un momento dado. El "valor moral" es la capacidad de actuar correctamente frente a la oposición popular, la vergüenza, el escándalo, o el desaliento. E n esa situación yo no tuve el "valor moral" y actuar correctamente.

Yo trato de enseñarles a mis nietos (yo no soy un padre, pero yo soy abuelo de la familia, por la gracia de Dios) de manera sencilla cuáles son las virtudes cardinales. La justicia es dar a cada uno lo que es debido. La prudencia es saber cómo juzgar (entre el bien y el mal) una acción determinada a realizar. La templanza es la práctica de la auto-control, la abstinencia y la moderación al hacer las cosas. La fortaleza es la paciencia, resistencia y habilidad para enfrentar el miedo, la incertidumbre y la intimidación. Hoy más que nunca es más fácil sucumbir ante las presiones que nos da el mundo, la sociedad y hasta los medios de comunicaciones. Vivir las virtudes no es fácil pero si es posible.

Las virtudes son medios para llegar a la santidad. La santidad es la identificación con Cristo en el cumplimiento amoroso de la voluntad de Dios, mediante el ejercicio de las virtudes. Las virtudes son hábitos (practicas o costumbres) buenos que nos llevan a realizar el bien. Las virtudes son hábitos operativos es decir que hay que actuarlos. No se trata de buenas intenciones, “pensar tengo que ser más ordenado” si no hay que ser mas ordenados. Los valores son bienes que la inteligencia del hombre conoce, acepta y vive como algo bueno para él como persona. Las virtudes son acciones que nacen del corazón y están orientadas directamente a un bien espiritual. Estas nos hacen crecer como personas a imagen de Dios. En esto estriba la diferencia entre virtud y valor.


07/04/2010

María eco perfecto del discipulado de Cristo

Quien lee en los evangelios los textos que nos hablan de María podría decir que sus función como discípula de Cristo fue la más humilde y hasta la más insignificante. Esta doble aseveración es cierta e incorrecta. Es cierta porque sin duda alguna María fue la más humilde de todos los discípulos del Señor. Pero es incorrecta porque de ninguna forma se podría decir que Maria como discípula de Cristo es insignificante o superficial. Las Escrituras presentan a María como una discípula cada vez mayor en espiritualidad y con una gran maduración humana. Vamos a ver eso a través de lo que dice el Nuevo Testamento acerca de ella. Ella también como su Hijo, crece en sabiduría, edad y gracia conforme pasan los años. Su discipulado, como el nuestro, es un crecimiento normal, dinámico en venir a conocer, amar y seguir a su Hijo, Jesús. Ella es una mujer de fe que puede servir de ejemplo; no es una mujer inalcanzable ideal en un pedestal.

Si uno se pregunta lo qué hizo María al concebir a Jesús, la respuesta es simple: hizo un acto de fe. Y el Verbo se hizo carne (Jn. 1, 14). La fe de María como discípula fue la razón de su maternidad. Ella escuchó la palabra de Dios y respondió a ella, la mantuvo y la celebró una y otra vez en su corazón (Lc. 2, 19; 2, 51). Su discipulado comienza con el evento y la ocasión llena de gracia de la Anunciación. Este vocación (de ser discípula) seguirá creciendo a medida que ella aprende el costo del discipulado en el seguimiento de Jesús. Llevará consigo el reto de que como Jesús se convierten en odiados y perseguidos. Este reto será perfeccionado en la muerte en la cruz mientras le es confiado el discípulo amado (y por ende a toda la Iglesia), y al discípulo a María su Madre, (Juan 19, 25-28). El mismo que María le dijo a Dios (al decirle al ángel) se lo vuelve a decir (aunque sin palabras) a Jesús en la cruz. Esta es la prueba de que me María no nos deja huérfanos ella sigue cuidándonos e intercediendo por cada uno de nosotros.

María, la primera discípula, recibió una revelación y llamado personal, respondiendo con generosidad, soportando el dolor y sin detallar lo que cuesta. El discipulado en el Evangelio de San Mateo es un llamado de Dios, que es exigente. El sufrimiento está involucrado a un reto tan extenuante de Dios y nosotros, como a toda una comunidad, estamos convocados a la obediencia y la dedicación completa a la voluntad del Padre. En este evangelio, el discipulado incluye la revelación personal que nos da el cumplimiento de las promesas que hizo a nuestros antepasados en la fe, especialmente a Abraham, Sara, y a Moisés. La vocación al discipulado es totalmente gratuito y nuestra respuesta debe ser como la de los primeros discípulos (Pedro, Andrés, Santiago y Juan), debe ser inmediata y total. Es en este evangelio que encontramos esta llamada especialmente difícil, incluso Jesús dice: "Sígueme, y deja que los muertos entierren a sus muertos" (8, 22). El Padre William Thompson, S.J. resume este reto: "Cuando un discípulo experimenta un conflicto de lealtades entre Jesús y su propia familia, debe optar por seguir a Jesús" (La Biblia de hoy [The Bible Today], 19 de enero de 1981, p. 18).

María, la primera discípula, siempre está al cuidado de la comunidad (la Iglesia) de los discípulos de Jesús. La plenitud de la vida Jesús es ahora recibida por los dos discípulos de pie bajo la cruz. María y el discípulo amado representan a todos nosotros como testigos del comienzo de la comunidad: la Iglesia es sacada de la cruz y del agua vivificante que brota del costado de Cristo (el bautismo) y su sangre, lo que representa la Eucaristía. Estos dos discípulos son símbolos de la llamada al discipulado perfecto, que alcanza su mayor demanda en el contexto de la comunidad y el cuidado y preocupación que tenemos por los demás. María, como discípula agraciada, se presenta siempre en términos de su relación con la comunidad -- ya sea para la comunidad de Israel y su cumplimiento en Jesús en Caná, o para la comunidad cristiana y su cumplimiento en el Calvario por la donación (que hace Jesús) de María a el discípulo amado (y con él la Iglesia). La intimidad, el amor, la comunidad y la participación mutua son presentados en el evento al pie de la cruz. El discipulado comenzó como una nueva creación de Caná a través del signo del agua convertida en vino, mientras que en Calvario se convierte en el evento del compromiso de amor que el Espíritu de Jesús da su madre y a el discípulo amado.

María, la primera discípula, es una mujer de oración. Dos de las características del discípulo es que es una persona que está cerca de Jesús y que le segué. Esta cercanía se produce sobre todo a través de una actitud de oración y unión con el Señor. Esto lo vemos en el Evangelio de Lucas: "Un día, Jesús estaba orando en cierto lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó a sus discípulos" (Lc. 11, 1). Sabemos que oración Jesús les enseñó: el Padre Nuestro. Tal vez lo que no recordamos es que Lucas es el evangelista que enfatiza que la oración está en el corazón del discipulado al que estamos llamados. Si las renuncias que exige este discipulado se entienden y se aceptan, debemos tener la habilidad para orar y no desalentarnos, debemos tener la valentía y el coraje de perseverar. La imagen lucana de María es de un discípulo perfecto precisamente porque ora. Ella es testigo de la oración en el Evangelio al igual que Jesús.

Lucas presenta a María como mujer y como discípulo de la oración de tres formas. En primer lugar, María es una persona que articula las promesas de Dios hecho a su pueblo. Su articulación se deriva de las palabras inspiradas de las Escrituras hebreas que forman el núcleo de su himno alabando a Dios (el Magnificat: Lc. 1, 46-55). En segundo lugar, María reza a través de su profunda reflexión sobre los acontecimientos en los que está involucrada en el misterio de la historia de la salvación (la Anunciación, el nacimiento de Jesús, la presentación en el templo, y el hallazgo en el templo). Lucas usa esta frase para expresar este segundo modo de su oración: "Mientras tanto, María conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón" (Lc. 2, 19). Y unos doce años más tarde, al final de la escena en que Jesús se encuentra en el templo, ella es presentada de nuevo por el evangelista como rezando de esta manera reflexiva: "Su madre conservaba estas cosas en su corazón" (Lc. 2, 51). Por último, una tercera forma de su oración -- la oración en y para la comunidad -- se encuentra en Hechos de los Apóstoles: "Todos ellos, íntimamente unidos, se dedicaban a la oración, en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús, y de sus hermanos" (1, 14).

María, la discípula feliz, es una bienaventuranza en la acción que compartió Jesús con los demás. Hemos visto a María con los ojos de los evangelistas como una mujer que siempre fue fielmente libre como un discípula de Jesús. Como con solo un llamado de Dios nos brinda un claro ejemplo de discipulado. A diferencia de Pedro, ella no titubea o vacila, sin embargo, ella es tan real y humana como él (Jesús). Ella nunca es puesta en un pedestal por los evangelistas, sino que surge como una fiel discípula.

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