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Curriculum y Historial de Pastoral

CdeA (Catequesis de Adultos)

25 feb. 2016

Cuaresma mucho más que el Miércoles de Ceniza…

Todos los Miércoles de Cenizas las iglesias (templos) y sus comunidades parroquiales se llenan muchas veces más que el mismo día le la Resurrección del Señor (Pascua de Resurrección del Señor).  
No es que esto sea algo malo o negativo pero como cristianos tenemos que aprender por qué nuestra Iglesia Católica celebra sus tradiciones y como estas nos ayudan a prepararnos en la vida espiritual.
Con la imposición de cenizas comenzamos el tiempo litúrgico de la cuaresma. ¿De dónde nos viene la tradición de la imposición de las cenizas? ¿Por qué la Iglesia celebra y exhorta a vivir el tiempo de Cuaresma?  ¿Cuáles son los tres elementos o condiciones que la Iglesia nos exhorta vivir en la cuaresma?
¿De dónde nos viene la tradición de la imposición de las cenizas?
En la Iglesia Primitiva en especial en Roma los penitentes solían realizar penitencia pública desde el primer día de la Cuaresma. Los cristianos en penitencia eran rociados o salpicados con cenizas, vestían de sayal y se les obligaba a mantenerse alejados del resto de la comunidad hasta que se reconciliaban el Jueves Santo o el jueves antes de la Pascua.
Ya para los siglos VIII al X estas prácticas comenzaron a caer en desuso el inicio de la Cuaresma se comenzó a imponer cenizas a toda la congregación como un recordatorio que alcanzó un sentido simbólico de muerte, extinción, y este sentido fue cambiando por la humildad y la penitencia.  Es por eso que antes del Concilio Vaticano II la formula o expresión usada al imponer las cenizas era la siguiente: “Acuérdate que eres polvo y al polvo has de volver” (Gn. 3, 19).
¿Por qué la Iglesia celebra y exhorta a vivir el tiempo de Cuaresma?
La cuaresma como tiempo litúrgico nos recuerda nuestras debilidad humana pero sin quedarse estancado en este punto.  La cuaresma también nos refresca la memoria sobre la esperanza cristiana como fuente de consuelo que nos recuerda al triunfo de la vida sobre la muerte.  La cuaresma es tiempo de preparación, abstinencia, ayuno pero sobre todo es tiempo de conversión y oración.
Son cuarenta días donde se nos recuerda los sucesos bíblicos de la pascua (pascua significa paso) por cuarenta años del pueblo de Dios por el desierto (Éxodo), los cuarenta días que pasó Moisés en el Monte Sinaí (ver Ex. 34, 1-28), los cuarenta días que pasó Elías para llegar al Monte Horeb (ver 1Re 19, 1-21) y de especial manera los cuarenta días que paso Jesús en oración y ayuno en el desierto (ver Mt. 4, 1-16).
Estos acontecimientos dejan una gran enseñanza para poder vivir la cuaresma con una gran convicción.
La cuaresma es tiempo de conversión y como nos dice el Papa Benedicto XVI es tiempo de conversión al Amor (ver 1Jn. 4, 7-21).  En la liturgia del Miércoles de Ceniza se usan dos expresiones o fórmulas que se emplean con la imposición las cuales son muy recomendables reflexionar en ellas. La primera y la más común del Génesis nos dice; “¡Acuérdate que eres polvo y al polvo volverás!” (Gn 3, 19).  Esta expresión del Génesis nos recuerda nuestra condición humana y nuestra limitación llevándonos a un plano de esperanza en Dios como Señor de la vida. La segunda fórmula nos recuerda las palabras que uso Jesús al iniciar el anuncio del Reino de Dios; “conviértanse y crean en la Buena Nueva” (“conviértanse y crean en el Evangelio”) (Mc. 1, 15).
Aquí se nos invita a realizar una adhesión fija y afianzada en el Evangelio por medio de una transformación personal y comunitaria.  Ambas fórmulas constituyen un llamado urgente a cambiar del hombre viejo al hombre nuevo como nos enseña San Pablo (ver Ef. 4, 17-32).
¿Cuáles son los tres elementos o condiciones que la Iglesia nos exhorta vivir en la cuaresma?
ORACION
Los catecismo que solíamos usar de pequeños (ej. Catecismo del Padre Gaspar Astete titulado “Catecismo de la Doctrina Cristiana”) no solían enseñar que la oración es tener una conversación con Dios.   La oración va a demostrar nuestra  relación con Dios.
Recordemos que implica el tener una conversación.  Primero que hay dos interlocutores uno que se expresa y otro que escucha.  Esto aunque parezca elemental y fácil de entender muchas veces se nos olvida.  Por eso comenzamos a hablarle a Dios y Él nos escucha, aunque haya veces que no lo sintamos así, pero si Él nos escucha.  
Ahora bien viene la parte que nos suele dar mayor problema y dificultad, es el escuchar a Dios. 
Es de vital importancia recordar que nuestra relación con Dios se basa en la virtud y el don de la fe.  Esta virtud de la fe al igual que la esperanza y la caridad [= amor hecho acción] que se les conocen como las virtudes teologales porque vienen de Dios y nos la da Dios (por medio de su Espíritu Santo) en el Sacramento del Bautismo.
¿Qué es la fe?  La misma Palabra de Dios nos contesta esta pregunta.  “La fe es la garantía de los bienes que se esperan, la plena certeza de las realidades que no se ven” (Heb. 11, 1). 
Por la fe sabemos que Jesucristo está vivo y presente realmente en la Eucaristía.  Por la fe sabemos que Jesús nos redimió y por la obediencia al Padre (vida, pasión muerte y resurrección) cumplió la promesa del Gn. 3, 15 para que podamos ser salvados.  Por la fe sabemos que la salvación tenemos que trabajarla (ver Mt. 25, 31-46).   La fe no puede ser separada de la esperanza ni de la caridad.  Por eso las virtudes teologales de una forma u otra van integradas y juntas no solo en nuestra oración sino también en nuestra vida cristiana.
Una de las formas más eficaz de escuchar a Dios es en el silencio.  Lamentablemente nosotros los seres humanos le tenemos miedo y terror al silencio.  Pero esto suele ser así por la propaganda anti-silencio que nos presenta la sociedad y los medios de comunicaciones seculares.  Solía decirme un director espiritual en mis años del seminario que en el silencio es donde se escucha la voz más certera y latente de Dios.
Otra forma de escuchar a Dios es por medio de su Revelación Divina o Palabra de Dios.  Recordemos que para los católicos la Revelación Divina contiene dos fuentes: la Tradición Apostólica (ver Jn. 20, 30-31; Jn. 21, 25) y la Palabra Escrita que comúnmente le llamamos la Biblia.   Hoy en día a mi entender la fuente con que se puede leer y estudiar la Revelación Apostólica es el Catecismo de la Iglesia Católica (ver la nota al final).
Al leer la Palabra de Dios y meditarla (silencio) Dios se va comunicando a nuestro corazón y a nuestra alma y vamos descubriendo la voluntad de Dios.  Una lectura espiritual nos podría ayudar también a descubrir que Dios quiere para nosotros.  
¿Ponemos nuestros planes, nuestra agenda diaria y nuestro trabajo o estudio en las manos de Dios?   Y más aún desde que iniciamos la oración ¿nos proponemos cumplir la voluntad de Dios por dura y difícil que pueda parecer?
AMOR/Caridad (limosna)
La Iglesia nos pide en este tiempo de cuaresma que junto con la oración practiquemos la limosna.  Pero esto va más allá de la limosna, esta debe estar empapada del amor.  Pero, ¿cómo sabemos si obramos en el amor?  La caridad es el amor hecho acción.  La limosna cuaresmal debe estar empapada de la caridad o sea de ese amor que se hace visible y palpable y que va a acentuar y determinar nuestra relación con los demás.
“Ustedes han oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo.  Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores; así serán hijos del Padre que está en el cielo, porque él hace salir su sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos.  Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen lo mismo los publicanos?  Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario?  ¿No hacen lo mismo los paganos?  Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo” (Mt. 5, 43-48).
“Aunque yo hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, soy como una campana que resuena o un platillo que retiñe.  Aunque tuviera el don de la profecía y conociera todos los misterios y toda la ciencia, aunque tuviera toda la fe, una fe capaz de trasladar montañas, si no tengo amor, no soy nada. Aunque repartiera todos mis bienes para alimentar a los pobres y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, no me sirve para nada.  El amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece, no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tiene en cuenta el mal recibido, no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad.  El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.  El amor no pasará jamás. Las profecías acabarán, el don de lenguas terminará, la ciencia desaparecerá; porque nuestra ciencia es imperfecta y nuestras profecías, limitadas.  Cuando llegue lo que es perfecto, cesará lo que es imperfecto.  Mientras yo era niño, hablaba como un niño, sentía como un niño, razonaba como un niño, pero cuando me hice hombre, dejé a un lado las cosas de niño. Ahora vemos como en un espejo, confusamente; después veremos cara a cara. Ahora conozco todo imperfectamente; después conoceré como Dios me conoce a mí.  En una palabra, ahora existen tres cosas: la fe, la esperanza y el amor, pero la más grande de todas es el amor” (1Cor. 13, 1-13).
Estos dos textos de los Santos Apóstoles Mateo y Pablo sintetizan elocuentemente lo que verdaderamente implica y conlleva el amor cristiano.  Te recomiendo que en oración uses estos dos textos (Mt. 5, 43-48 & 1Cor. 13, 1-13) neotestamentario y los reflexiones y medites.  Sin duda alguna estos serán de gran valor espiritual en esta cuaresma.
AYUNO
Hoy en día cuando se nos habla de ayuno para crecer espiritualmente nos da miedo y hasta terror.  Sin embargo cuando se nos habla de hacer dieta para bajar de peso  no ponemos ningún pero y estamos meses “sufriendo y maltratando nuestra dieta”.  
Veamos ¿cómo nos ayuda el ayuno como cristianos en nuestra vida espiritual?  El ayuno es una disciplina espiritual por la cual renunciamos a ciertos alimentos voluntaria y libremente  por un tiempo definido con el fin de liberarnos de los apegos carnales y de esta forma crecer en lo espiritual y en nuestra relación con Dios.  Para esto el ayuno debe estar unido a la oración.  El ayuno trazara senderos espirituales en nuestra relación con las cosas.
Ayuno Cuaresmal:
Este compone de una sola comida al día y las otras siendo algo ligero.  La Iglesia requiere ayuno y abstinencia (no comer carne) los días: Miércoles de Ceniza y Viernes Santo.  La Iglesia requiere abstinencia todos los viernes de cuaresma.  ¿Para quién? Para todos los mayores de edad (18 años), hasta cumplir los 59 años. Los enfermos están excluidos (CDC canon # 1251).
Jesús practico el ayuno de esto los Evangelistas Mateo y Lucas nos dan testimonio en sus respectivos evangelios (ver Lc. 4, 1-13; Mt. 4, 1-11).  En el Antiguo Testamento los profetas también predicaban sobre el ayuno y con todo beneficio espiritual que este implicaba (ver Joel 2, 12-18; Salmo 109, 24; 1Sam. 28, 20-22; Salmo 35, 13).
San Marcos nos muestra como Jesús enseña que ante la batalla contra el maligno solo el ayuno puede dar la batalla necesaria (ver Mc. 9, 14-29).
El ayuno además de estar acompañado por la oración debe estar acompañado con aptitudes de arrepentimiento y de conversión.  En este sentido podemos decir que el ayuno nos acerca más y más a Dios siempre y cuando se haga con las debidas y necesarias condiciones y disposiciones.
Son muchas las preguntas que nos podemos hacer para reflexionar no solo este Miércoles de Ceniza sino también en esta Cuaresma.  Aquí sugiero algunas de ellas que pueden servir de base para reflexionar. ¿Cuáles han de ser las aptitudes a buscar en este tiempo litúrgico de la cuaresma? ¿Cuál ha de ser mi compromiso personal y hacia mis hermanos en esta cuaresma? ¿Seremos capases de reavivar en nosotros las virtudes y buenas prácticas cristianas?
No podemos olvidar que la Cuaresma es el Camino que nos conduce a la Pascua o sea a la Resurrección de Jesucristo.   Como nos enseña la Iglesia que en el Bautismo morimos al pecado para nacer [y renacer] a la Gracia de Dios [don de Dios] (ver Rm. 6, 1-26) en nuestra alma y nuestro ser. 
En forma similar la Cuaresma nos ayuda a morir a todas las aptitudes (orientaciones, disposiciones y facultades) y actitudes (condiciones, composturas y modales) que de una forma u otra nos separan de Dios.  Esto nos lleva a nacer [renacer] a la gracia, al amor [caridad fraterna] y a la santidad que se nos pide para vivir alabando, adorando y dando gloria eternamente ante la presencia Beatifica y del Cordero de Dios Resucitado en la Jerusalén Celestial. 
Pidamos al Espíritu Santo que ore junto a nosotros y que nos ayude a vivir esta cuaresma con una sagrada y bienaventurada  disposición.
¡Santa María, Madre del Hijo Amado del Padre, Resucitado y sentado a la diestra del Padre, ruega e intercede por nosotros!
Nota: Tengo una disertación (que contiene 5 partes)  de una de mis clases de teología (pre-maestría) que se titula: “¿Qué sabemos de la Biblia?” (este enlace es la primera parte de cinco)   En estas explico cómo se formó la Biblia con sus cinco pasos (eventos, tradición oral, tradición escrita, edición y la canonicidad).   Además explico que es inspiración divina y que implica también que es  revelación divina más detalladamente.
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Catequesis de Adultos es presentado a ustedes por este su hermano y servidor Daniel Cáliz. En la misma pretendo ofrecer recursos conforme a la enseñanza de la Iglesia Católica y por ende del Magisterio de la Iglesia. Esperamos que puedan sacar el mejor provecho del material disponible para la catequesis en especial para los adultos.  Recuerda que para conocer y recibir a Cristo nunca es tarde. 

Actualmente soy miembro de la Parroquia San José (St Joseph's Catholic Church) (Dalton, GA) desde el año 2000. Soy Ministro Extraordinario de la Sagrada Comunión. Además estoy muy involucrado en la Catequesis de Adultos en la parroquia. De igual forma, en la Pastoral Hispana dentro de la parroquia.

Además soy consultor para el Catholic.net en las áreas de catequesis y pastoral hispana en los Estados Unidos.

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