Anawim Ministry Inc. (Ministerio Anawim Inc.)

Curriculum y Historial de Pastoral

CdeA (Catequesis de Adultos)

23 mar. 2009

La Oración como estilo de vida

A lo largo y ancho de los Evangelios es muy notable apreciar que los discípulos le hicieron un solo requerimiento a Jesús: “Señor, enséñanos a orar” (Juan 11, 1). La gran tragedia con los católicos hoy en día es que no somos considerados como personas espirituales. Aunque esta es una observación generalizada hay que hacer claro que no tendemos a tomar nuestra espiritualidad seriamente.

Hay siete pilares en la Espiritualidad Católica que han sido de gran ayuda para la Iglesia por más de 2000 años. Todas de una forma u otra están relacionadas con la oración.

Reconciliación es una de las metas fundamentales en la oración. Nuestra oración nos debe llevar a una constante conversión de nuestra vida. Podemos usar de ejemplo a Michael Jordán y Tiger Woods. Ambos han luchado incansablemente por llegar a ser los deportistas que son hoy en día. Aunque practican distintos deportes, ambos requieren de destrezas y disciplina para alcanzar el éxito logrado. Ambos deportistas supieron observar y detectar sus fortalezas y debilidades. Una vez realizaron esto, trabajaron arduamente para convertir sus debilidades en fortalezas. Este proceso de identificar los lados fuerte y débil y convertir lo débil en fuerte ha sido el centro de la Espiritualidad Católica.

Juan Bautista comenzó su predicación con este mensaje: “Arrepiéntanse porque el Reino de los Cielos ya se acerca” (Mateo 3, 2). Más adelante cuando Jesús comenzó su ministerio lo hiso con las mismas palabras (Mateo 5, 17). La oración nos hace volvernos a Dios. Frecuentemente nos alejamos de Dios. Ya sea por unos días, unas semanas, unos años más que menos dar la espalda a Dios es una acción interior en nosotros. Es muy posible el que le demos la espalda a Dios y estar yendo a Misa todos los domingos. La acción externa no la disposición interna. Nos alejamos de Dios porque no crecemos en las virtudes (hábitos o costumbres buenas). Cualquiera que sea nuestra distracción (en acercarnos a Dios) es importante que caigamos en cuenta que no podemos entrar a una jornada nueva (la de Cristo Jesús) a este nuevo recinto (la gracia de Dios) con las mismas actitudes en que estábamos. Esta jornada hacia la mejor versión de mi mismo debe estar fuera de los defectos de mi presente visión de mi mismo. Si tomamos nuestra fe en serio nos debemos preguntar a nosotros mismos; ¿si estamos dispuestos a dejar las huellas de Dios? La oración es una herramienta adecuada para contestar esta y muchas otras preguntas que nos podemos hacer.


La contemplación es algo muy común en el ser humano. La pregunta es, ¿Qué es lo que contemplamos? Serán las riquezas, la mujer que pasa por la calle, el poder, la fama. O será posible que podamos contemplar las maravillas de Dios, su admirable creación y los gozos en la vida espiritual. No es necesario entrar a un monasterio para vivir una vida de contemplación. Todos de una forma u otra somos contemplativos y lo que contemplemos jugara un papel significativo en nuestras vidas.
Las acciones de la vida están determinados los pensamientos más dominantes que haya en nosotros. Alguna vez nos hemos preguntado como los santos se enfocaron con intensidad en la práctica de las virtudes. Los santos se proponían alcanzar una simple meta, la salvación. Esta la seguían como un navegante sigue una estrella en medio de la noche. Las virtudes son hábitos o costumbres buenas pero no solo son externos sino internos. Uno de esos hábitos fue la forma en que contemplaron el Evangelio. En todo tiempo ellos contemplaban la vida y enseñanza de Jesucristo. San Pablo nos da este consejo; “todo lo que es verdadero y noble, todo lo que es justo y puro, todo lo que es amable y digno de honra, todo lo que haya de virtuoso y merecedor de alabanza, debe ser el objeto de sus pensamientos” (Filipenses 4, 8). No podemos hacer crecer peras en un árbol de manzana. Lo mismo sucede con nuestros pensamientos, ciertos pensamientos producen ciertas acciones.


Si nos preguntan que busquemos candidatos idóneos y aptos para ser profetas y líderes en medio de este mundo moderno, ¿Dónde miraríamos? Te preguntarías a ti mismo donde puedes encontrar algún pastor. La profesión más común en el Antiguo Testamento entre los profetas y líderes era la de pastor. Los pastores al estar en medio de ese “templo cósmico” de la creación todo el día tenían la oportunidad de ser parte de ese salón (o clase) del silencio. Tenían suficiente tiempo para pensar, reflexionar, ponderar y escuchar la voz de Dios en sus vidas y la vida de la comunidad. Nuestro mundo está lleno de ruido y a resultado de esto no podemos escuchar la voz de Dios en nuestras vidas. Te puedo hacer dos promesas; en el silencio encontraras a Dios y en el silencio te has de encontrar a ti mismo. Estos sin duda alguna serán los dos descubrimientos más grandes de tu vida.

Si deseamos patrocinar la vida de santidad simplemente debemos retornar a esa Gran Pregunta, ¿Señor, que piensas que debo hacer? De la misma forma podemos hacer preguntas similares o relativas cuando hay situaciones en la familia (esposos, hijos, amistades, etc.). Hay muchos que viven una vida en silenciosa desesperación. Si no preguntas a Dios esta Gran Pregunta no descubriremos nuestra misión. La vida es una vocación o llamado que nos hace el mismo Dios. Cada uno de nosotros somos creados con un propósito o razón. Cuando hablamos de vocación siempre pensamos en sacerdocio la vida religiosa y ciertamente son una vocación. Pero nos olvidamos que el matrimonio y la vida de soltería también es una vocación que Dios nos hace. Cada uno tiene una vocación que la puede discernir por medio de la oración y dirección espiritual.

La acción sin oración es el trayecto que muchas organizaciones humanitarias llevan. Lamentablemente es la senda en la que caen muchos grupos dentro de la Iglesia. Cuando solo nos preocupamos en las acciones y descuidamos la oración este activismo social reduce la Iglesia a un comité de asistencia social. La acción sin la oración es inútil e infecunda. Si le decimos a nuestros niños “pensar antes de actuar” pensar es a la realidad natural como lo es oración a la realidad sobrenatural.

¿Cuál es la geografía en nuestra oración? Cuando niño mis oraciones estaban enfocadas en mí mismo y en lo que quería. Oraba por el gol que quería anotar en el partido de futbol, por sacar buena calificación en el examen. Gradualmente la geografía se fue expandiendo en mi oración y ya no oraba solo por mí sino por mis seres queridos. En la universidad y al ir conociendo la realidad de la vida mi oración se torno más solidaria con las miserias, las angustias y todos los pesares del ser humano.


¿Qué no sabes orar? En realidad no importa, déjaselo en las manos de Dios. Invoca al Espíritu Santo que sea tu guía. Que el dirija tus labios, tu mente y tu corazón. Dile a Dios, “No sé como orar” y ya estas orando. Háblale a Dios de toda tu vida, de tus angustias, pesares, preocupaciones. Dale gracias por todos lo que recibes. Alábalo por su grandeza y adóralo en espíritu y verdad.
Publicar un comentario

María Siempre Virgen

El dogma de la Virginidad de María nos dice y enseña que María Santísima es (fue, es, y será) virgen antes, durante y después del pa...

Acerca de mí

Mi foto

Catequesis de Adultos es presentado a ustedes por este su hermano y servidor Daniel Cáliz. En la misma pretendo ofrecer recursos conforme a la enseñanza de la Iglesia Católica y por ende del Magisterio de la Iglesia. Esperamos que puedan sacar el mejor provecho del material disponible para la catequesis en especial para los adultos.  Recuerda que para conocer y recibir a Cristo nunca es tarde. 

Actualmente soy miembro de la Parroquia San José (St Joseph's Catholic Church) (Dalton, GA) desde el año 2000. Soy Ministro Extraordinario de la Sagrada Comunión. Además estoy muy involucrado en la Catequesis de Adultos en la parroquia. De igual forma, en la Pastoral Hispana dentro de la parroquia.

Además soy consultor para el Catholic.net en las áreas de catequesis y pastoral hispana en los Estados Unidos.

Visita Catequesis de Adultos- Blog y dejarnos tus comentarios.