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CdeA (Catequesis de Adultos)

Curriculum y Historial de Pastoral

2 jul. 2009

Liturgia acción (trabajo) de la Santísima Trinidad (2da parte)

La Iglesia Católica nos enseña que hay siete Sacramentos. Entendiendo que sacramento es un signo sensible y palpable (5 sentidos) eficaz de la gracia (que confiere la Gracia Santificante) instituido por Cristo (bajo la administración de la Iglesia) para la salvación del hombre. En forma análoga podemos decir que hay dos sacramentos (signos) fundamentales. “Porque Dios amó tanto al mundo,16 que entregó a su Hijo único16 para que todo el que cree en él no muera,16 sino que tenga Vida eterna” (Juan 3, 16). Jesús es el principal sacramento (signo) de ese amor que Dios Padre le tiene al género humano. Cristo obediente a la voluntad del Padre funda la Iglesia como ese segundo fundamental sacramento [signo] para continuar su presencia y su trabajo (obra, acción) salvadora y redentora para este mundo. De estos dos sacramentos fundamentales, Cristo y la Iglesia provienen nuestros sietes sacramentos que son los más privilegiados y las más poderosas acciones en la liturgia de la Iglesia.

Como hemos podido apreciar, ser bautizado es poner a un lado la noción de que nuestra relación con Dios es exclusiva, individual o un asunto privado. La Iglesia hace su trabajo en su liturgia y sacramentos de forma tal que la acción salvadora de Cristo continua para que el mundo conozca: “La misión del Espíritu Santo en la Liturgia de la Iglesia es la de preparar la Asamblea para el encuentro con Cristo; recordar y manifestar a Cristo a la fe de la asamblea de creyentes; hacer presente y actualizar la obra salvífica de Cristo por su poder transformador y hacer fructificar el don de la comunión en la Iglesia” (CIC 1112).

La liturgia y los sacramentos son grandes tesoros de la Iglesia. Sin embargo estos (liturgia y sacramentos) son tesoros que permanecen escondidos. Más aun, hay muchos dentro de la Iglesia que no sacamos provecho de ellos.

Para recapitular, hay que tener en cuenta que ser bautizado implica vivir en comunidad. Mi bautismo no me debe llevar a un individualismo sino vivir mi compromiso de cristiano como parte integrar de esa asamblea (= iglesia) o comunidad que el mismo Cristo fundó. La liturgia debe tener como meta trabajar por nuestra redención. La liturgia hace algo en nosotros y por nosotros. Tanto la liturgia como los sacramentos son respuestas humanas pero no podemos olvidar que la liturgia es la acción de Cristo.

Tenemos la liturgia por la misma razón que tenemos la Iglesia; para llevar y continuar la acción (trabajo) de manifestar la gracia de Cristo muerto y resucitado. La liturgia y los sacramentos son en primer lugar y tiempo cuando cielo (= presencia de Dios) y tierra se juntan. La Iglesia hace cosas humanas en nombre de Jesucristo.
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