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Curriculum y Historial de Pastoral

CdeA (Catequesis de Adultos)

29 nov. 2015

¡Adviento la Espera que no nos defraudara!


La palabra adviento proviene del latín y la podemos definir como venida o llegada. El Adviento inicia el período litúrgico que comprende cuatro semanas y que tiene como objeto celebrar la venida del Señor, tanto en su calidad histórica como en la escatológica.

La palabra adviento proviene del latín y la podemos definir como venida o llegada. El Adviento inicia el período litúrgico que comprende cuatro semanas y que tiene como objeto celebrar la venida del Señor, tanto en su calidad histórica como en la escatológica.
Estos dos aspectos entrelazan continuamente sus entonaciones en los textos de este tiempo, aunque en los primeros días se hace más ahínco en su segunda venida, mientras que al final de este período se acentúa más bien la venida de Cristo en su nacimiento humano.
Es importante recalcar que el Adviento no se trata de concebir una leyenda que trate de aparentar que Jesús aún no ha venido a este mundo, e creernos que somos la gente del Antiguo Testamento que esperaba la venida del Mesías. Jesús ya vino hace dos mil años, y con su llegada ha transformado nuestra historia y nuestras vidas.
Por medio del Bautismo, somos sus seguidores y hemos recibido su Espíritu para poder continuar su obra. ¿Qué quiere decir que debemos esperar y preparar su venida? Quiere indicar varias cosas: en primer término, significa revivir la venida histórica de Jesús, quiere decir también, echar un vistazo hacia atrás, hacia ese acontecimiento trascendental sucedido hace dos mil años y revivirlo con toda la intensidad. Hacerlo tan presentes en nuestras vidas como si fuese hoy mismo que estuviera sucediendo.
Por eso en el Adviento nos disponemos a celebrar, con toda eficacia ese hecho decisivo para nuestra salvación: Dios se ha hecho hombre, ha venido al mundo a vivir como uno de nosotros, ha entrado en nuestra historia para librarnos del pecado y del mal, ha asumido nuestra naturaleza humana, nuestra carne, y ha hecho de ella vida plena, vida divina.
Podemos decir que adviento significa celebrar y abrirse a la venida constante de Dios, de Jesús, a nuestras vidas y a la vida de la humanidad, venida que se realiza ahora, en cada momento. El tiempo del Adviento nos ayuda a tener presente que Dios viene continuamente a nuestras vidas, a través de los sucesos y de las personas con que nos topamos a diario.
Todo hombre y toda mujer, todo acontecimiento que acontece es un llamamiento que nos hace Dios, una presencia de Dios por medio de los hermanos que nos interpela.
Finalmente, en el Adviento celebramos una “tercera” venida del Señor: es su última venida, la venida definitiva al final de los tiempos, cuando llegará a término nuestra historia humana y entraremos para siempre en la vida de Dios.
Este es el horizonte final de nuestra existencia: compartir con toda la humanidad la vida plena de Dios. Jesús vendrá entonces y transformará definitivamente nuestro mundo y nuestras vidas para que sean para siempre vida de Dios, Reino de Dios.
Algunas actitudes que nos pueden ayudar durante el Adviento. Como nos dice el Evangelio de San Lucas (primer domingo) hay que mantenernos vigilantes en la fe, en la oración. Hay que mantener una apertura atenta y estar disponibles a reconocer los signos de la venida del Señor al final de los tiempos por medio de las circunstancias y los momentos de nuestra vida diaria.
La fe nos debe llevar a percibir y reconocer la presencia de Dios en su Palabra Divina, en los sacramentos como signos sensibles eficaces de la gracia, en la asamblea litúrgica y en el testimonio de vida cristiana de cada uno de miembros de la Iglesia.
La vigilancia nos debe poner en custodia constante sobre el mal que acecha. De igual forma la vigilancia nos invita a cultivar la confianza en Dios quien vela por nosotros constantemente.
El Adviento es un momento apropiado para vivir intensamente en espíritu de oración. Sin espíritu de oración, todo el camino de esperanza en la llegada del Señor sería una cosa meramente externa en nosotros y no llegaría a nuestro interior.
Durante todo el Adviento debemos vivir con nuestro corazón levantado a Dios, para que de esta forma su presencia liberadora y salvadora penetre toda nuestra alma y nuestro ser. Acercarnos más a Dios reconociendo nuestra pequeñez humana ante su omnipotencia y ante su presencia compartir nuestras alegrías, ilusiones, tristezas y sinsabores en nuestra vida. De esta forma, reconocemos que no podemos hacer nada sin Él.
Este es un buen tiempo para vivir en actitud misionera y así hacer presente a Cristo en todas partes. El hombre escudriña anhelantemente su razón de existir. A pesar de los adelantos de la tecnología que ha abierto las puertas a las comunicaciones, el hombre no ha conseguido todavía al coloquio fraternal. Más y más se siente más falto de la comunidad que se establece entre las personas.
Los cristianos debemos ser señal viva y latente de fraternidad y comunión, y testigos de Cristo en este mundo que tentado por los perfeccionamientos tecnológicos y por el humanismo, a veces quiere independizarse de Dios.
Hay que tener muy presente; ¿Quién es el que viene? Y ¿Por qué viene? Amado hermano(a) lector(a) las respuestas a estas preguntas los dejos en tu consideración. Con un corazón limpio e íntegro salgamos a recibir a nuestro Rey, que quiere venir.


Que María Virgen la Madre en Espera quien fue testigo y seguidora fiel de Jesús interceda por nosotros. Que el ejemplo de María también nos sirva de ayuda y nos enseñe el camino para llegar a Jesús.
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Catequesis de Adultos es presentado a ustedes por este su hermano y servidor Daniel Cáliz. En la misma pretendo ofrecer recursos conforme a la enseñanza de la Iglesia Católica y por ende del Magisterio de la Iglesia. Esperamos que puedan sacar el mejor provecho del material disponible para la catequesis en especial para los adultos.  Recuerda que para conocer y recibir a Cristo nunca es tarde. 

Actualmente soy miembro de la Parroquia San José (St Joseph's Catholic Church) (Dalton, GA) desde el año 2000. Soy Ministro Extraordinario de la Sagrada Comunión. Además estoy muy involucrado en la Catequesis de Adultos en la parroquia. De igual forma, en la Pastoral Hispana dentro de la parroquia.

Además soy consultor para el Catholic.net en las áreas de catequesis y pastoral hispana en los Estados Unidos.

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