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Curriculum y Historial de Pastoral

CdeA (Catequesis de Adultos)

18 jul. 2010

Las Parábolas del Reino (continuación)

El hecho de que hubiera una urgente necesidad de responder a la invitación del reino nos hace preguntar; ¿cuándo el reino llegará? "Los fariseos le preguntaron cuándo llegaría el Reino de Dios. Él les respondió: el Reino de Dios no viene ostensiblemente, y no se podrá decir: 'Está aquí' o 'Está allí'. Porque el Reino de Dios está entre ustedes." (Lc. 17, 20-21).

La idea de que el reino de Dios no solo era futuro o una realizad externa pero también presente y una realidad interna era muy importante para Jesús. Jesus nunca negó que la realidad del reino no era totalmente presente. Él no desanimó a la gente a que pensara en términos de un futuro, que culminara, en el evento en que van a ver "al Hijo del Hombre venir sobre las nubes del cielo, lleno de poder y de gloria" (Mt 24, 30). Jesús sin embargo enfatizo también la realidad presente del reino y el hecho de que está presente y su crecimiento puede ser indetectable. Esto parece ser lo que Jesús enfatizó cuando el narró las parábolas del grano de mostaza y la de la levadura (ver Mt. 13, 31-33). Si uno siempre piensa en términos de futuro y de extraordinarios eventos, uno puede que pierda la venida del reino. El reino en cierto sentido, está ya presente.

Pueden que hayan notado que para interpretar las parábolas del grano de mostaza y la de la levadura no usamos en método explicado antes, no reclamamos que la función de estas dos parábolas estuviera en llamar la persona a una conversión personal. No todo que es llamado parábola en las Escrituras es una verdadera parábola en el sentido que anteriormente definimos. La explicación por la falta de exactitud o precisión en la forma que la palabra parábola es usada en los Evangelios se debe a la mezcla de las culturas griega y hebrea que se dio lugar en los trescientos años antes del nacimiento de Jesús. Las parábolas era parte del patrimonio judío en el tiempo de Jesús. Podemos ver como en el Antiguo Testamento el profeta Natán narra una parábola para confrontar el pecado de adulterio de David (ver 2 Sam 12, 1-4). Unos cientos años antes de Jesús el Antiguo Testamento (Biblia Hebrea) se tradujo del hebreo al griego (la Septuagésima). El termino en griego "paraballo" fue usado para traducir la palabra hebrea "mashal." Mashal se puede traducir como pequeño o conciso dicho o una larga o desarrollada alegoría. O sea la palabra parábola aparece en la Biblia no solo para nombrar una verdadera parábola, en términos de forma literaria, sino también analogías extendidas y hasta alegorías.

Aunque la distinción entre estas formas literarias no son muy claras en los textos bíblicos, es muy importante reconocer la diferencia. Interpretar una parábola como si fuera una alegoría puede conducir a errores graves. En orden de señalar el peligro primero debemos definir lo que es una alegoría. La alegoría es una narración o cuento que tiene dos niveles de significados; uno literal o nivel superficial y el nivel intencional. Todo en el nivel superficial estriba para algo en el nivel intencional. Así que la interpretación correcta de la alegoría descansa en entender la series de comparaciones. Las alegorías eran común en la cultura griega. Según las parábolas de Jesús pasaron de la tradición oral la configuración de sus historias no han sido aprobadas siempre. Recordemos que la pérdida del contexto social original es una característica literaria que pasó por la tradición oral. La Iglesia Primitiva algunas veces uso las parábolas de Jesús no como parábolas sino como alegorías. Esta es la razón por las cuales en algunas ocasiones encontramos algunos sermones alegóricos basados en las parábolas incluidas en los Evangelios.

La parábola del sembrador (ver Mc. 4, 1-9; 14-20) es un buen ejemplo de esto antes mencionado. Jesús le narró esta parábola a la multitud que tenia urgencia de su mensaje; "¡El que tenga oídos para oír, que oiga!" La multitud fue comparada con el terreno. Jesús invita y recomienda a la multitud a que se convierta en el terreno fértil. Luego, Jesús es presentado dando la interpretación alegórica de la parábola. Cada elemento de la trama en el nivel literal de la narración equivalía o representaba algo en el nivel intencional. El relato no es sobre la agricultura, sino mas bien sobre la receptividad a la Palabra de Dios que tienen distintos tipos de personas.

Debido a que los mismos evangelios alegorizan parábolas no siempre es malo para nosotros a hacer lo mismo. A veces la lección que nos deja el alegorizar parábolas es compatible con lo que el Evangelio nos enseña. Un ejemplo de esto lo es la Parábola del hijo prodigo (ver Lc. 15, 11-32). Jesús le dijo esta parábola a los fariseos y a los escribas que se habían quejado de que él (Jesús) pasaba mucho tiempo con los pecadores (ver Lc. 15, 1). Jesús comparó a los escribas y fariseos con hermano mayor con actitud de superioridad moral y de juicio y critica para todo y todos que lo dejó incapaz de amar a su propio hermano. Si alegorizamos esta parábola cada personaje en el nivel literal equivale por alguien a nivel intencional. El padre representa a Dios en su amor infinito, hermano menor simboliza al pecador arrepentido que busca la misericordia de Dios y el hermano mayor es la figura del esta persona (que en cualquier tiempo histórico) asume las mismas actitudes de los escribas y fariseos en tiempo de Jesús. Al final esta parábola nos demuestra que Dios nos ama sin importar cuál es nuestra condición espiritual.

Algunas veces alegorizar las parábolas no suele ser lo más apropiado y por ende no es compatible con el mensaje que nos quiere dar el Evangelio. Cuando Jesús le enseño a los discípulos a perseverar en la oración les narro la parábola el juez injusto y la viuda (ver Lc. 18, 1-5). La mujer es comparable con los discípulos que necesitan algo que otra persona (por su posición y poder) puede darnos. Si alegorizamos esta parábola el juez injusto representaría a Dios. Obviamente esto es algo que es incorrecto, porque Dios no es injusto. Muchas personas alegorizan parábolas sin fijarse en lo que están haciendo. Tomemos la parábola de los talentos por ejemplo (ver Lc. 19, 12-27). Esta parábola quiere mostrarnos a los discípulos de Jesús que debemos hacer uso de cualquier capacidad (física, intelectual y espiritual) para propiciar e instaurar el Reino de Dios. "Porque tuve miedo de ti, que eres un hombre exigente, que quieres percibir lo que no has depositado y cosechar lo que no has sembrado" (Lc. 19, 21). Obviamente esto no representa lo que el Evangelio enseña sobre Dios pero sin embargo es la imagen que tienen muchas personas. La idea o concepto de Dios ser menos amoroso es sin duda una mala interpretación del contexto biblico.
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Catequesis de Adultos es presentado a ustedes por este su hermano y servidor Daniel Cáliz. En la misma pretendo ofrecer recursos conforme a la enseñanza de la Iglesia Católica y por ende del Magisterio de la Iglesia. Esperamos que puedan sacar el mejor provecho del material disponible para la catequesis en especial para los adultos.  Recuerda que para conocer y recibir a Cristo nunca es tarde. 

Actualmente soy miembro de la Parroquia San José (St Joseph's Catholic Church) (Dalton, GA) desde el año 2000. Soy Ministro Extraordinario de la Sagrada Comunión. Además estoy muy involucrado en la Catequesis de Adultos en la parroquia. De igual forma, en la Pastoral Hispana dentro de la parroquia.

Además soy consultor para el Catholic.net en las áreas de catequesis y pastoral hispana en los Estados Unidos.

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