Anawim Ministry Inc. (Ministerio Anawim Inc.)

Curriculum y Historial de Pastoral

CdeA (Catequesis de Adultos)

8 mar. 2011

Consulta & Respuesta: Duda y Confianza en Dios

Consulta:

Doy gracias a Dios por su página y los felicito por la labor que hacen por medio de ella.


Mi deseo es que me orienten sobre la duda y la confianza en Dios, ¿cómo se logra una gran confianza en Dios? ¿Cómo hacer cuando llega el momento de la duda? Es decir el Señor le ilumina o le da respuesta a la persona y uno cree pero a veces pasa el tiempo y el mal llega y lo hace dudar ¿qué se debe hacer en el momento para no caer en la duda y no desconfiar? ¿Hay alguna oración especial para eso? ¿Cómo hacer para no ofender a Dios por la falta de confianza y cometer el error de dudar?

Agradezco su atención, colaboración y orientación...

Dios los siga colmando de bendiciones

Con Jesús y María...

Olga Ma. S.C.

Respuesta:

Espero en Cristo Jesús que estés muy bien junto a tus seres queridos. Gracias por tener la confianza de consultar a este tu humilde servidor en Jesucristo Nuestro Señor.

En esta vida constantemente encontraremos sufrimientos, preocupaciones, problemas, pérdidas, enfermedades... pero debemos sobrellevarlos como hijo de Dios, sin agobios inútiles, sin rebeldía o tristeza. Jesús nos enseña lo que debemos hacer si sentimos que el mundo se nos viene encima, cuando la cruz aparenta ser grande y sentimos que no podemos más.

Un hermano en mi parroquia cuando está dando sus clases o temas a los grupos suele usar este cuento. "Un día llego un joven al taller del artesano que hace las cruces de la vida para cambiar la suya porque ya no podía cargar con ella. El anciano con voz pausada le dijo; 'no hay problema alguno deja la tuya en esa esquina y busca con calma en el taller la que mejor te quede según las características que tu requieres.' El joven fue probándoselas una por una. La primara que cogió apenas podía con el peso. Dijo 'esta está muy pesada.' Cogió otra y porque estaba muy áspera y le lastimaba la piel y dijo 'esta no, descartada.' Fue tratando una y otra hasta agotar casi todas las opciones. De repente vio que en una esquina había una solitaria y abandonada. Dijo entonces si esta no me cae y me queda ya no hay más opciones. La cogió la cargó de un lado a otro sin molestia. Exclamo sin duda alguna esa cruz fue hecha para mí. El artesano le pregunto con mucha simpatía estás seguro que esa es la que quieres. El joven con voz animosa dijo 100% seguro que esa es la que quiero. El anciano entonces le dijo te acuerdas que cuando llegaste dejaste tu cruz en una esquina y el joven dijo 'si claro que si me acuerdo.' Precisamente esa que tienes ahora y que te queda muy bien es la que trajiste cuando llegaste."

¿Cuál es la moraleja de este cuento? Dios no nos va a dar una cruz, una prueba que no podamos cargar y soportar. Puede que por las circunstancias de la vida esa cruz o esa prueba parezca imposible de cargar y superar. "Un día subió Jesús a una barca con sus discípulos y les dijo: 'Crucemos a la otra orilla del lago.' Mientras navegaban, Jesús se durmió. De repente se desencadenó una tormenta sobre el lago y la barca se fue llenando de agua a tal grado que peligraban. Se acercaron a Él y lo despertaron: 'Maestro, Maestro, ¡estamos perdidos!' Jesús se levantó y dio una orden al viento y al mar, y todo volvió a la más completa calma. Después les dijo: ¿Por qué tienen miedo? ¿Dónde está su fe?" (Marcos 4, 35-41).

En nuestra condición humana siempre hemos de pasar momentos difíciles, enfermedades (físicas y espiritual). Pasamos debilidades, dolor, perdida de un ser querido, dificultades en el trabajo, problemas económicos, situaciones familiares (drogadicción, alcoholismo etc.), en fin la lista puede ser interminable. Más a todo esto pueden llegar las calumnias, infamias, injusticias y muchas consecuencias negativas. Entonces en estos momentos duros y difíciles ¿cuál es nuestra reacción? Puede que sea duda, miedo, angustia, y hasta preocupación excesiva. Esto suele suceder cuando solo nos apoyamos y contamos con nuestras fuerzas. Esto sin duda alguna hace nuestros problemas más grandes. Nos olvidamos de algo muy importante. De que Dios siempre está con nosotros. Dios es omnipotente, todo los puede, para Dios nada es imposible. En el Evangelio y en toda la Biblia en general se nos muestra la paternal y hasta maternal figura de Dios. San Juan en sus cartas nos dice que Dios es Amor. San Pablo nos dirá que el amor todo lo puede. Más aún que podemos tener todos los conocimientos de este mundo pero si no tenemos amor (y caridad como el amor hecho acción) de nada nos vale.

En nuestro bautismo recibimos las tres virtudes teologales de la fe, esperanza y caridad. Muchas personas no asumen una conciencia plena de los que implican estas tres virtudes el ser humano. Escuchamos y se nos dice que hemos sido creados por Dios. Somos creados por Dios a su imagen y semejanza. Dios es espíritu y nos dice Jesús que seamos perfectos como lo es el Padre celestial. La palabra en hebreo para perfección es "Kiddushin" que significa literalmente sacar aparte. Dios cuando nos creó nos sacó aparte como sus creaturas predilectas. De igual forma por medio del bautismo (nueva creación) somos sacados apartes de este mundo para vivir de acuerdo al plan de Dios para nosotros. Estamos en este mundo pero no pertenecemos a él somos ciudadanos y herederos (gracias a Jesucristo) del Reino de Dios. Por medio de la tenemos la certeza de esas cosas que no vemos (y que no conocemos). La esperanza es esa espera paciente en las promesas que el mismo Dios nos hace. La caridad como mencione ya es amor hecho realidad, demostrado por medio de nuestros actos. Al Dios crearnos a su imagen y semejanza y mediante la fe, esperanza y la caridad nos permite adquirir mayor y mejor conciencia de nuestra función de hijos de Dios. La santidad es la identificación con Cristo en el cumplimiento amoroso de la voluntad de Dios, mediante el ejercicio de las virtudes. La santidad es estar al tanto, amar y cumplir la voluntad de Dios. Amar y cumplir con júbilo aquello que Dios nos manda cada día a lo largo de nuestra vida.

Entonces nos podemos preguntar; ¿por qué confiar en Dios? Veamos el ejemplo que nos pone Jesús; "No se inquieten por su vida, pensando qué van a comer, ni por su cuerpo, pensando con qué se van a vestir. ¿No vale acaso más la vida que la comida y el cuerpo más que el vestido? Miren los pájaros del cielo: ellos no siembran ni cosechan, ni acumulan en graneros, y sin embargo, el Padre que está en el cielo los alimenta. ¿No valen ustedes acaso más que ellos?" (Mateo 6, 25-26). Somos creaturas (creación de Dios) predilectas de Dios. Recuerda las virtudes que el mismo Dios nos dio en nuestro bautismo; la fe, esperanza y caridad. Estas son herramientas que tenemos para sobrellevar nuestra vida y en especial los momentos más difíciles. Solo tenemos que darnos y estar dispuesto a esa apertura plena y total con Dios. Dios en nuestro Padre y nos ama infinitamente, más de lo que nos podemos imaginar. Mi abuela me solía decir que hay dos cosas que no debemos dudar de Dios, su amor y su misericordia. Las pruebas tenemos que aprender a verlas como medios para nuestro crecimiento y purificación espiritual.

Cuando estamos consiente y reflexionamos (y oramos) que somos hijos de Dios (e hijos amados de Dios), no hemos de perder la calma, la paz y la satisfacción. Más aun asumiendo estas aptitudes y orando mucho hemos de ser perseverantes en los momentos más dificultosos.

Dios quiere nuestra felicidad para eso podemos leer las Bienaventuranzas (Mateo 5, 1-12 & Lucas 6, 20-23). Pero muchas veces lamentablemente confundimos la felicidad con la comodidad y lo fácil. La felicidad consiste en vivir nuestra vida tal como Dios quiere. Dios nos conoce muy bien. No hay quien conozca una obra mejor que su creador. Mi padre suele decir Dios sabe lo que hace y porque lo hace. Permite las pruebas, las dificultades y hasta muchas cosas que parecen negativas pero es para nuestro crecimiento personal y espiritual. Tenemos que aprender a ver el amor de Dios en las personas y en las cosas de la vida.

¿Qué hacer cuando llega el momento de la duda? Para conseguir la ayuda de Dios debemos orar y más orar. Nuestra oración debe ser con humildad reconociendo que nosotros solos no podemos nada y que Dios puede todo. La oración debe tener constancia pedir todos los días incansablemente. Nuestra oración debe ser perseverante seguir pidiendo, aunque no veamos una respuesta. La oración debe tener confianza reconociendo que Dios es nuestro Padre que nos ama y busca siempre nuestro bien. Nuestra oración debe ser serena porque Dios sabe bien las necesidades que tenemos, lo sabe mejor que nosotros mismos. Debemos recordar siempre lo que nos dice el Señor: “Pidan, y Dios les dará; busquen, y encontrarán; llamen a la puerta, y se les abrirá. Porque el que pide, recibe; y el que busca, encuentra; y al que llama a la puerta, se le abre” (Mateo 7, 7-8). La oración de petición nos situará en contacto con nuestros límites y hará que nos relacionemos con el Señor desde nuestra pequeñez y humildad. No dejemos de pedir, ni pensemos que la oración de petición es de inferior calidad a otras formas de encuentro con Dios. Pero no podemos olvidar pedirle al Espíritu Santo, que nos ayude a discernir los planes de Dios y a ponerlos en práctica.

No hay una oración especial o mejor dicho la oración más especial es aquella que haces con fe, esperanza y caridad. San Benito (fundador de los Benedictinos) usaba el siguiente lema para su vida (y la vida de sus monjes)"Ora et labora" (latín para 'ora y trabaja'). Una de las cosas que la Iglesia nos enseña hacer en nuestra oración (en especial por la mañana) es el ofrecimiento a Dios de las obras a realizar del día. Por medio de ese ofrecimiento sincero a Dios y obrando en caridad fraterna nuestro trabajo también se puede y se debe convertir en oración a Dios. De esta forma esa fe, esperanza y caridad que recibimos en nuestro bautismo va obrando día a día para nuestro crecimiento. De la misma forma estas tres virtudes (virtudes = hechos operativos o actos que nos llevan a realizar el bien) son fundamentales en el momento de la duda y las pruebas.

Debemos entender que la duda como tal no es pecada. De igual forma, la tentación como tal no es pecado. El pecado dentro de todo esto sería caer y persistir indefinidamente en un escepticismo (no creer) o una incredulidad escrupulosa. En otras palabras cuando dejamos que la duda nos haga caer en desesperación (constante y persistente) podemos caer en pecado porque no le damos cabida al amor, la bondad y la misericordia de Dios en nuestras vidas. Debemos crearnos el propósito firme de vivir nuestras vidas como hijos de Dios. O sea como hijos de Dios viviendo en la fe, en la esperanza y en caridad con todos los hermanos. A todo tiempo en especial los más difíciles debemos confiar nuestras penas, nuestros dolores, nuestros problemas en las manos amorosas de nuestro Padre Dios.
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Catequesis de Adultos es presentado a ustedes por este su hermano y servidor Daniel Cáliz. En la misma pretendo ofrecer recursos conforme a la enseñanza de la Iglesia Católica y por ende del Magisterio de la Iglesia. Esperamos que puedan sacar el mejor provecho del material disponible para la catequesis en especial para los adultos.  Recuerda que para conocer y recibir a Cristo nunca es tarde. 

Actualmente soy miembro de la Parroquia San José (St Joseph's Catholic Church) (Dalton, GA) desde el año 2000. Soy Ministro Extraordinario de la Sagrada Comunión. Además estoy muy involucrado en la Catequesis de Adultos en la parroquia. De igual forma, en la Pastoral Hispana dentro de la parroquia.

Además soy consultor para el Catholic.net en las áreas de catequesis y pastoral hispana en los Estados Unidos.

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