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Curriculum y Historial de Pastoral

CdeA (Catequesis de Adultos)

19 ene. 2014

El Invitado del día… Segundo Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo A

Is 49, 3.5–6: Te hago luz de las naciones, para que seas mi salvación
Salmo Responsorial 39: Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad
1Cor 1, 1–3: La gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesús sean con ustedes
Jn 1, 29–34: Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo
Para los que hemos tenido la experiencia de escuchar algún conferenciante en carácter profesional (ya sea religioso y/o secular) sabemos cuál es la temática de introducir a quien va a estar hablándonos sobre el tema ya establecido.  Por lo regular, una persona suele introducir o presentar a ducho conferenciante.  Dicha introducción nos suele resumir y resaltar en varias oraciones las cualidades y hasta los logros académicos de la persona que vaya a estar hablándonos sobre el tema preestablecido.  Algo así podríamos decir que hizo Juan el Bautista sobre Jesucristo.  

Pero esto va más allá de una simple introducción o presentación inicial de logros de algún conferenciante.  En otras palabras, se puede comparar con este tipo de situación pero va mucho más allá de una reseña introductoria.
Cuando de alguna forma u otra hemos tenido una experiencia íntima y personal con Jesucristo, siempre ha de haber alguien quien sea el que nos presente o nos hable del Señor.  Nos podríamos preguntar porque esto es así.  Simplemente porque así lo quiso y lo quiere el mismo Jesús.  En mi caso, yo podría decir que quien me motivó (esta es una palabra clave) a tener mi primer encuentro personal con Jesús de Nazaret fue mi abuelo materno.  Más que sus palabras fue su testimonio de vida cristiana lo que me comenzó a interesar por conocer más sobre Jesús y por ende sobre la Iglesia.  Por eso si de verdad queremos hablar de Jesús (y la Iglesia) el primer paso debe ser hablar y motivar a los demás partiendo de nuestro testimonio diario de discípulos (seguidores) de Cristo Jesús.  A modo de recordatorio (comenzando diciéndolo para mí) quien sigue a Jesús y no sigue a la Iglesia (o sea la Iglesia Católica) que El fundó lo sigue a medias e incompletamente.
El Segundo Isaías (capítulos del 40 al 55) nos presenta el texto del segundo poema o cántico del Siervo del Señor.  Aquí el profeta habla en nombre de los desterrados de Judá en Babilonia (los que más tarde serán llamados judíos).  Y pone en sus labios una acción de gracias a Dios que los eligió en modo muy especial para una misión extraordinaria.  Era esencial la unificación y la comunión del pueblo de Dios para hacer verosímil y creíble la unificación de todas las naciones.  “¡Te hago luz de las naciones!” (Is. 49, 6). 
En este segundo poema del Servidor sufriente se pueden distinguir tres partes. Primero (vs 1-3), el Servidor alude a su vocación y se presenta como un profeta cuya palabra tiene la fuerza de Dios. Luego evoca su desaliento y su lucha interior; pero el Señor lo reconforta, confirmándolo en su misión de restaurar a Israel y dando a esa misión un alcance universal, a fin de que la salvación llegue hasta los confines de la tierra (vs. 4-6). En tercer lugar, el Señor se dirige a él para corroborar el atributo reconciliador y liberador de la misión que le había confiado (vs. 7-9a).  Aunque estos últimos versículos no están en la primera lectura (leccionario) de este domingo es muy recomendable leerlos en nuestras biblias para reflexionar y entender todo el contexto de este segundo poema del Siervo del Señor.
Quisiera exponer dos expresiones que son de vital importancia en la segunda lectura: “Pablo, apóstol de Cristo Jesús por decisión de Dios”; “con todos aquellos que por todas partes invocan el nombre de Cristo Jesús”.  Con estos enunciados Pablo estaba defendiendo su autoridad como apóstol e invitaba a los Corintios a meditar y reconocer que forman parte de la Iglesia universal, que es la única Iglesia de Cristo y que está por encima de los grupos particulares.  Esto nos puede ayudar a recordar y meditar que no importa a cual ministerio o grupo apostólico (o grupo parroquial) pertenezcamos formamos un solo cuerpo que es la Iglesia.  La Iglesia que el mismo Jesucristo fundo y les delegó a los apóstoles.
Cada grupo apostólico o ministerio nos ayuda a vivir una espiritualidad, carisma o misión por el cual fue fundado.  Dentro sus capacidades estos grupos deben estar disponibles y estar conscientes de la necesidades de la parroquia y/o comunidad.  Recordemos que antes de ser parte “X” o “Y” grupo debemos estar consciente de que somos parte integral de la comunidad parroquial.  Más aún, mas allá de los limites parroquiales somos iglesia o sea que nuestro bautismo no nos debe imponer fronteras porque formamos, bajo el Amor de Dios como un sello con carácter indeleble (que no se borra) lo que llamamos la Iglesia Católica (o sea una Iglesia Universal).
En el evangelio de hoy, Juan el Bautista nos sitúa en el rumbo e itinerario de Cristo, y al nombrarlo el “Cordero de Dios" nos ubica en definitiva hacia el corazón misericordioso del Padre.   Hoy el Bautista nos está diciendo es hora de mirar a Cristo.  Es hora de descubrir en El al Cordero Inmolado que limpia el corazón del hombre y que además perdona el pecado del mundo.  Ese pecado del mundo que está compuesto por tu pecado y por el mío.  Esta acción de limpiar y perdonar el pecado del mundo se sigue realizando hoy en día por medio de la acción sacramental que obra según el mismo Espíritu Santo.   
Además de esta acción sacramental de perdonar los pecados en el Nombre de la Santísima Trinidad la Iglesia nos recuerda que la reconciliación debe darse desde lo personal, familiar, comunitario etc.  Para que esto se dé, deben suceder varias cosas: primero, yo reconocer mi falta (examen de conciencia); segundo, proponerme a no cometer dicha falta o pecado de nuevo  (propósito de enmienda); y tercero tener la valentía de pedir perdón.  Recordemos que amar implica perdonar.
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Catequesis de Adultos es presentado a ustedes por este su hermano y servidor Daniel Cáliz. En la misma pretendo ofrecer recursos conforme a la enseñanza de la Iglesia Católica y por ende del Magisterio de la Iglesia. Esperamos que puedan sacar el mejor provecho del material disponible para la catequesis en especial para los adultos.  Recuerda que para conocer y recibir a Cristo nunca es tarde. 

Actualmente soy miembro de la Parroquia San José (St Joseph's Catholic Church) (Dalton, GA) desde el año 2000. Soy Ministro Extraordinario de la Sagrada Comunión. Además estoy muy involucrado en la Catequesis de Adultos en la parroquia. De igual forma, en la Pastoral Hispana dentro de la parroquia.

Además soy consultor para el Catholic.net en las áreas de catequesis y pastoral hispana en los Estados Unidos.

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