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Curriculum y Historial de Pastoral

CdeA (Catequesis de Adultos)

27 abr. 2014

"Domingo de la Divina Misericordia" Segundo Domingo de Pascua ‐ Ciclo A

Hechos 2, 42‐‐47: Todos los creyentes se mantenían unidos y ponían lo suyo en común…
Salmo Responsorial 117: Den gracias al Señor, pues él es bueno, su bondad perdura para siempre...
1Pedro 1, 3‐‐9: La fe de ustedes, una vez puesta a prueba, será mucho más valiosa que el oro perecedero purificado por el fuego, y se convertirá en motivo de alabanza...
Juan 20, 19‐‐31: Jesús le dijo: Ahora crees, porque me has visto.  ¡Felices los que creen sin haber visto!...

Nunca me había preocupado tanto en cómo y con que habría de escribir estas reflexiones hasta esta semana. A la misma vez me encuentro en la semana más impresionante e importante de mi vida (que nunca había vivido en mis 48 años de mi vida).  Esta reflexión la estoy escribiendo (la escribí) en mi iPhone.  Pero como mi ilustre padre suele decir "Dios sabe lo que hace y porque lo hace."
Me encuentro en la Ciudad Eterna, Roma (desde el día 21 hasta el 29 de este mes de abril del 2014) para presenciar lo que consideró el evento más importante en la historia de la Iglesia Católica en nuestro tiempo actual (después que el Espíritu Santo haya elegido un papa para Iglesia de nuestra América Latina) y me refiero a la Canonización de los Papas Juan XXIII y Juan Pablo II, hoy Segundo Domingo de Pascua y Domingo de la Divina Misericordia. Esta última fue una devoción que JPII le dio mucha promoción y practicaba dicen muchos allegados a el.
Hoy la liturgia es muy rica en su contenido. Esta nos debe motivar a crecer espiritualmente y a que ayudemos a otros realizarlo también. La Celebración Eucarística nos pone el Pan de su Palabra a nuestros oídos, a los corazones y a las almas y el Pan Eucarístico a nuestras bocas, a los corazones y a las almas. Esto debe ser propio y característico no sólo para la liturgia de este domingo sino de todos los domingos dentro del año litúrgico.
El autor de los Hechos de los Apóstoles nos está describiendo el perfil (como diríamos hoy en día el "profile") de la primera comunidad de los seguidores de Cristo.  Posterior a esto a estos seguidores de Jesús de Nazaret y a quien los Apóstoles y primeros discípulos proclamaron resucitado por el Don grandioso de Dios serían llamados por primera vez cristianos en Antioquia.
"Todos los creyentes se mantenían unidos y tenían lo suyo en común: vendían sus propiedades y sus bienes, y distribuían el dinero entre ellos, según las necesidades de cada uno" (Hch. 2, 44‐‐45). Podemos ver aquí ciertas cualidades o características que la Iglesia seguramente ha querido y anhelado siempre seguir.
En primer lugar tenemos la unidad.  Sobre la unidad dentro de la Iglesia se han escrito largos volúmenes (más los que pueden seguir escribiendo) pero vayamos a lo más esencial en lo que se refiere a la unidad.
Antes de pretender ver una unidad masiva o extensa en la Iglesia debemos comenzar desde lo más primario y fundamental. La unidad en nuestras comunidades (misionera, capilla, parroquial, etc.).
Solamente a modo de ejemplo, la parroquia como ente eclesial está formada por una comunidad de creyentes (como nos dice la primera lectura) y estos (o algunos de estos) forman distintos grupos parroquiales de acuerdo a la espiritualidad o el carisma.
No importa cuál sea el grupo y cual sea su identidad y carisma la finalidad es (y debe ser) el mismo. Atraer o enamorar más personas al ideal de Cristo (o ideales: amor, fraternidad, santidad, salvación, entre otros).
Todo grupo parroquial de una forma u otra debe colaborar con la pastoral formativa, catequética, y evangelizadora de la parroquia. En ocasiones esto implica darle prioridad a una actividad parroquial (como podrían ser ministerios litúrgicos y su formación) que a actividades propia de su grupo en particular.
Otra característica como nos dice este texto de los Hechos es poner todo lo que tenemos en común. Es una gran tentación seguir las condiciones que nos ofrece el consumerismo.  Como es muy fácil y la vez egoísta decir "lo mío es mío y de nadie más." La liturgia hoy nos propone tener más y mejor consideración (amor y fraternidad) por aquellos más necesitados.
Hoy San Juan nos narra una de las escenas del Nuevo Testamento de mayor trascendencia e importancia. Esta escena de Tomás el Apóstol la solemos llamar "Tomás ver para creer."  Pero su contenido y enseñanza es mucho más grande que esto.
Nos debe llamar la atención como Jesús anunciaba su encuentro (después de resucitado) con sus discípulos: "¡La paz esté con ustedes!".  El término en hebreo que Jesús uso fue "Shalom".  Nos podemos preguntar ¿Qué implica este término "Shalom"? Sin duda implica el deseo de que alguien posea la mejor armonía con Dios como su creador.
Sabemos que la perfecta armonía con Dios se logra por medio de la santidad. Como he mencionado antes el autor católico Matthew Kelly define a la santidad como "lamejorversióndenosotrosmismos".
Fuimos creados para vivir en perfecta armonía con Dios. Esto implica que la santidad no es "algo de otro planeta" como muchos pretenden.
Hoy hagamos nuestro el propósito de vivir en armonía con Dios. Sugiero con mucha insistencia que releamos estos textos bíblicos en nuestros hogares. Prestemos gran detalle a esta frase de Jesús en el evangelio "¡La paz esté con ustedes!"  Veremos que Jesús nos dice Shalom o sea que nos pide y desea que vivamos en armonía y santidad para con Dios y por ende con los hermanos.
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Catequesis de Adultos es presentado a ustedes por este su hermano y servidor Daniel Cáliz. En la misma pretendo ofrecer recursos conforme a la enseñanza de la Iglesia Católica y por ende del Magisterio de la Iglesia. Esperamos que puedan sacar el mejor provecho del material disponible para la catequesis en especial para los adultos.  Recuerda que para conocer y recibir a Cristo nunca es tarde. 

Actualmente soy miembro de la Parroquia San José (St Joseph's Catholic Church) (Dalton, GA) desde el año 2000. Soy Ministro Extraordinario de la Sagrada Comunión. Además estoy muy involucrado en la Catequesis de Adultos en la parroquia. De igual forma, en la Pastoral Hispana dentro de la parroquia.

Además soy consultor para el Catholic.net en las áreas de catequesis y pastoral hispana en los Estados Unidos.

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