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Curriculum y Historial de Pastoral

CdeA (Catequesis de Adultos)

4 may. 2014

¡Encontrarnos con Jesús Resucitado! Domingo III de Pascua (Ciclo A)

Hechos  2, 14. 22—33: No era posible que la muerte lo retuviera bajo su dominio.
Salmo Responsorial 15: Enséñanos, Señor, el camino de la vida.
1Pedro1, 17—21: Ustedes han sido rescatados con la sangre preciosa de Cristo, el cordero sin mancha.

Lucas 24, 13—35: Lo reconocieron al partir el pan.
Durante todo este tiempo de Pascua hemos podido visualizar como Jesús se hacía encontrar por distintas circunstancias y en distintos lugares con los primeros discípulos y Apóstoles.  Hoy la Iglesia nos propone revisar el relato de los discípulos de Emaús (Lc. 24, 13—35).  Este texto es sin duda es una catequesis de vida cristiana inagotable.  Hoy vemos como Jesús se hace el encontradizo con los dos discípulos de Emaús.   Nos debemos preguntarnos ¿permito que Jesús me encuentre?  ¿Uso yo las herramientas (sacramentos, oración, dirección espiritual, etc.) que nos brinda la Iglesia para poder encontrarme con Jesús?

Durante la Vigilia Pascual vemos como las dos Marías se encuentran con Jesús Resucitado y este la da la encomienda que sus discípulos lo encuentren a Él en Galilea (ver Mt. 28, 1-10).   El Domingo de Pascua contemplamos que Pedro y Juan realizaron una carrera por la fe hacia la tumba vacía de esta forma comprenderían que Él había de resucitar de entre los muertos como decía la Escritura (ver Jn.  20, 1-9). 
El domingo (Domingo de la Divina Misericordia) pasado con la expresión o saludo “Paz a ustedes” Jesús llega a donde estaban los discípulos encerrados por miedo a los judíos (ver Jn 20, 11-18).   Según nos expone el evangelio del segundo domingo de Pascua (ver Jn 20, 11-18) por segunda ocasión llega Jesús con la misma expresión (“Paz a ustedes”) y esta vez estaba Tomas.  Por medio de Tomas el autor bíblico nos expone cuan fundamental y es el creer (lo que no hemos visto) en Jesús y poder redentor y salvífico.
La primera lectura nos presenta un fragmento del discurso kerigmático (kerigma = primer mensaje o predicación) de Pedro el día de Pentecostés en Jerusalén.   Este nos brinda un testimonio valioso de la vida de Jesús, sobre su persona y sobre su misión.   Este texto nos expone que Jesús estaba acreditado por Dios (ver Mt. 3, 13—17; Lc. 9, 28—36). 
El hagiógrafo (autor bíblico) hace la denuncia de cómo las autoridades judías buscaron y llevaron a cabo la muerte de Jesús.  Pero a su vez explica el autor que todo esto estaba prefigurado y anunciado por los profetas.  Se nos recuerda que la última palabra siempre la tiene Dios por eso Dios resucito a Jesús rompiendo a las ataduras de la muerte que dominaba en el hombre desde el primer pecado de desobediencia de nuestros padres Adán y Eva.   Esta lectura como todos los pasajes que nos hablan de la Resurrección del Señor no solo nos recuerda que el Cristo resucito y está vivo sino que también alimentan nuestra esperanza ya que si vivimos  nuestra vida en pleno testimonio cristiano esa será también nuestra meta vivir eternamente para alabar a Dios como lo hacen sus ángeles y sus santos en el Cielo.
La segunda lectura que hoy se proclamó y escuchamos es una continuación de la segunda lectura de la semana pasada.  Si llamamos Padre a Dios cuya función es juzgarnos según nuestras obras e imparcialmente entonces debemos tomar muy en serio nuestra forma de proceder en esta vida nos indica el autor bíblico.  En otras palabras nos está diciendo que la Pascua (la Resurrección de Cristo) requiere una coherencia de nuestra vida de fe.
La Pascua pasa a ser la verdadera dimensión de lo que es y debe ser el hombre.  Por eso podemos decir que la Pascua de Cristo revela la verdadera dignidad del hombre.  En el ser humano por más oscura que sea su vida siempre hay una luz inevitable que por más que aparezca siempre estará ahí.  De ahí es que sale la expresión que mucho se suele escuchar: “lo último que se pierde es la esperanza.”  La luz que nos da el Cirio Pascual es símbolo del Cristo total, el Cristo hombre y Dios, resucitado en sus dos naturalezas (Dios y hombre).
En este contexto hay que afirmar que Cristo Resucitado es la vía segura y eficaz para el encuentro con el Padre.  Jesús después de haber lavado los pies a sus discípulos como símbolo y gesto mayor del servicio que implica el ser cristianos de dijo a ellos: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí” (Jn. 13, 6).  La Pascua reafirma eso amor infinito expresado de forma elocuente por Cristo en Cruz.  Por eso si queremos resucitar con Cristo debemos pasar por la cruz diaria de nuestra vida.  Pero hay que recordar que la cruz ya deja de ser ignominia o una vergüenza sino más bien el medio y camino para santificación.
Este texto de San Lucas es una catequesis apoyada en un hecho real.   Por eso sería muy ingenuo decir que los discípulos tuvieron solo alucinación.   Podemos ver que Lucas nos expone gestos concretos que Jesús fue realizando con (o por los) los discípulos.   En primer lugar hay un encuentro, y luego de este encuentro comienza una conversación.    En esta conversación se resalta la frustración de los discípulos porque ellos pensaban que el Mesías (Jesús) liberara a Israel de una vez y por todas.   Ya aquí la conversación trasciende y pasa a ser una catequesis o una explicación  del porque el Mesías debía de sufrir en otras palabras la razón de ser Mesías.
Durante todo el trayecto hemos podido ver como Jesús ha pasado como incognito.  Al Jesús partir el pan podemos decir que fue un reencuentro.  Un reencuentro que le hiso reconocer que sus corazones ardían cuando Él les explicaba las Escrituras.  Hoy estamos llamados a vivir estas experiencias de los discípulos de Emaús.  Que nuestro corazón arda cuando la Iglesia nos explique la Palabra de Dios.  Que nuestro corazón se llene de gozo cuando el sacerdote “in Persona Christi” (en el nombre de Cristo) nos parte el pan eucarístico para toda la comunidad eclesial.
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Catequesis de Adultos es presentado a ustedes por este su hermano y servidor Daniel Cáliz. En la misma pretendo ofrecer recursos conforme a la enseñanza de la Iglesia Católica y por ende del Magisterio de la Iglesia. Esperamos que puedan sacar el mejor provecho del material disponible para la catequesis en especial para los adultos.  Recuerda que para conocer y recibir a Cristo nunca es tarde. 

Actualmente soy miembro de la Parroquia San José (St Joseph's Catholic Church) (Dalton, GA) desde el año 2000. Soy Ministro Extraordinario de la Sagrada Comunión. Además estoy muy involucrado en la Catequesis de Adultos en la parroquia. De igual forma, en la Pastoral Hispana dentro de la parroquia.

Además soy consultor para el Catholic.net en las áreas de catequesis y pastoral hispana en los Estados Unidos.

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