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Curriculum y Historial de Pastoral

CdeA (Catequesis de Adultos)

5 jun. 2014

¡El Mayor y Más Perfecto Don de Dios! Pentecostés (Ciclo A)

Hechos 2, 1-11: Todos quedaron llenos del Espíritu Santo y empezaron a hablar.
Salmo Responsorial 103: Envía, Señor, tu Espíritu a renovar la tierra. Aleluya.
1 Corintios 12, 3-7. 12-13: Hemos sido bautizados en un mismo Espíritu para formar un solo cuerpo.
Juan 20, 19-23: Como el Padre me ha enviado, así también los envíos yo: Reciban el Espíritu Santo.
Podríamos comenzar esta reflexión preguntándonos a nosotros mismos (a mí mismo) cuantas veces hoy le hemos pedido al Espíritu Santo su asistencia para llevar a cabo nuestro diario vivir.   ¿Cuántas veces lo hice ayer?  ¿Cuántas veces lo hicimos la semana pasada, o el mes pasado o el año pasado?  No importa cuán grande o pequeña sea nuestra misión o encomienda: ¿le pedimos al Espíritu Santo su ayuda, su compañía, o su consolación en los momentos duros y difíciles?

Hoy celebramos el día de Pentecostés pero para entender que es Pentecostés y que implica es muy aconsejable conocer sus antecedentes históricos, culturales y religiosos con el Pueblo de Israel.  Esta era una fiesta judía que celebraba básicamente dos cosas.  Primero, era llamada  Fiesta de la Siega porque se ofrecían a Dios las primeras gavillas de la nueva cosecha y se le daba gracias a Dios por los frutos de la tierra.  En segundo lugar también se llamaba Fiesta de las Semanas, porque se celebraba siete semanas después de Pascua, de ahí Pentecostés o sea quincuagésimo día.   Posteriormente se la espiritualizó y se celebraba en ella la estipulación y promulgación de la Alianza en el Sinaí entre Dios (representado como soberano) y su pueblo (visualizado como vasallo y obediente) a través de la cual Dios se comprometía a defender y proteger a su pueblo y el pueblo se comprometía a no reconocer ni dar culto a otro Dios ni Señor fuera de Yahvé que le sacó y los libro de la esclavitud en Egipto.
Sobre el Espíritu Santo nos podemos hacer dos preguntas básicas.  Primero, ¿Quién es el Espíritu Santo?  Cuya contestación solemos aprender desde la catequesis, la Tercera Persona (Divina) de la Santísima Trinidad.  Segunda, ¿Qué es el Espíritu Santo?  Esta no es una pregunta que solamos hacernos pero nos podríamos sorprender de la respuesta.  Los teólogos definen al Espíritu Santo como la Fuerza de Amor Perfectísima entre el Padre y el Hijo.  Tenemos que recordar que estamos hablando de un amor eterno (ya que en Dios no hay tiempo ni espacio) porque el Padre y el Hijo se han amado (y se aman) desde la eternidad.  Por eso y mucho más podemos decir que el Espíritu Santo es el mayor y más perfecto don que Dios nos da.
En la primera lectura San Lucas nos narra la venida del Espíritu Santo sobre María la Madre de Jesús y sus Apóstoles y discípulos.   De la misma forma que María Santísima empujo o influyo en el inicio del Ministerio de Jesús (Bodas de Cana, ver Jn. 2, 1-12) el Espíritu Santo empujo la evangelización de la naciente Iglesia.
Estaban todos juntos en oración.  Jesús antes de hacer milagros, predicación o alguna enseñanza solía comenzar con la oración.  Los apóstoles y primeros discípulos desde la Ascensión del Señor hasta Pentecostés estuvieron nueve días en oración de aquí nace la devoción de las novenas en la Iglesia.  La oración se convirtió en la manera más eficiente de recibir la promesa del Padre (y por ende la promesa de Jesús).
De repente se manifestó la fuerza del Espíritu.    “Aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y fueron posándose sobre cada uno de ellos.  Todos quedaron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía que se expresaran” (Hechos 2, 3-4).  Aquí tenemos la antítesis y lo contrario a lo que paso en la Torre de Babel (ver Gn. 11, 1-8).  Con Babel se confunden las lenguas por el pecado y la soberbia de los seres humanos con Pentecostés las lenguas se hacen entendibles por la gracia y el don de Dios.  De esta forma todos sin importar nuestro idioma o lenguaje podemos conocer las maravillas de Dios.
Nadie puede decir "Jesús es Señor" si no es por el don del Espíritu Santo como nos enseña San Pablo.  Esto sin duda alguna tiene grandes implicaciones.  El Espíritu Santo continúa la obra de Jesús para con su Iglesia, para con sus discípulos.  Es el Espíritu Santo quien nos revela que Jesús con su pasión, muerte y resurrección rompió las cadenas del pecado que me estaba esclavizando y de esta forma con su obra redentora y salvadora me hace libre para gritar a los cuatro vientos que Jesús es el Señor, mi Señor.
“Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: Reciban el Espíritu Santo” (Jn. 20, 22).  Otras traducciones nos dicen: “dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos”.  En hebreo exhalo y aliento se traducen con un mismo término “ruah” (en griego “pneûma” y en español “espíritu”).  El doble sentido del término expresa toda la riqueza del Espíritu.  Es Jesús quien nos da su Espíritu o sea el Espíritu del Padre.   Este Espíritu nos hace creaturas nuevas por medio del perdón: “a quienes descarguen de sus pecados, serán liberados, y a quienes se los retengan, les serán retenidos” (Jn. 20, 23).  Por medio del Sacramento del Perdón el Espíritu Santo actúa (al igual que en todos los sacramentos) con una fuerza que por medio del amor y la misericordia divina nos hacen creaturas nuevas.

Termino esta reflexión con esta jaculatoria que suelo hacer al Espíritu Santo: “Ven Espíritu Santo y envía desde el Cielo un rayo de Luz.”  
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Catequesis de Adultos es presentado a ustedes por este su hermano y servidor Daniel Cáliz. En la misma pretendo ofrecer recursos conforme a la enseñanza de la Iglesia Católica y por ende del Magisterio de la Iglesia. Esperamos que puedan sacar el mejor provecho del material disponible para la catequesis en especial para los adultos.  Recuerda que para conocer y recibir a Cristo nunca es tarde. 

Actualmente soy miembro de la Parroquia San José (St Joseph's Catholic Church) (Dalton, GA) desde el año 2000. Soy Ministro Extraordinario de la Sagrada Comunión. Además estoy muy involucrado en la Catequesis de Adultos en la parroquia. De igual forma, en la Pastoral Hispana dentro de la parroquia.

Además soy consultor para el Catholic.net en las áreas de catequesis y pastoral hispana en los Estados Unidos.

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