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Curriculum y Historial de Pastoral

CdeA (Catequesis de Adultos)

12 jul. 2014

¡Palabra que se nutre con la lluvia y la semilla de la fe, la esperanza y la caridad! Domingo XV Tiempo Ordinario – Ciclo A

Isaías 55, 10-11: La lluvia hará germinar la tierra.
Salmo Responsorial 64: R/. Señor, danos siempre de tu agua.
Romanos 8, 18-23: Toda la creación espera la revelación de la gloria de los hijos de Dios.
Mateo 13, 1-23: Una vez salió un sembrador a sembrar.
Hoy la Palabra de Dios es comparada con la lluvia (primera lectura) y con la semilla (evangelio).  No tenemos que analizar mucho para entender con claridad que la lluvia y la semilla o lo que estas producen (agua y agricultura) son elementos fundamentales para la subsistencia del ser humano.  Estas comparaciones no se han dado por casualidad sino que encierran a la misma vez, una enseñanza sencilla pero de gran envergadura para los hijos de Dios.  Veremos también que la semilla depende grandemente de la lluvia.

Este domingo (como en cada domingo) la misma Palabra de Dios nos deja un mensaje de esperanza.  Cuando definimos lo que es la fe veremos que la fe y la esperanza son inseparables (ver Heb. 11, 1).  Como consecuencia lógica tenemos que estas dos tienen una compañera que coge a estas de las manos y es la caridad. 
Con la caridad sucede que podríamos caer en la tentación de querer definirla solamente como el dar limosna, cuando en realidad eso (dar limosna) es solo parte mínima de lo que es la caridad.  La caridad es al mismo amor hecho acción o sea transformado en obras.   Estas tres (fe, esperanza y caridad) las cuales la Iglesia nos ensena que son las virtudes teologales llegan a nuestras almas y corazones por medio de acción que produce el Espíritu Santo en el Sacramento del Bautismo.  Y llegan como pequeñas semillas para que crezcan alimentados de los sacramentos, la oración y la vida espiritual.
La primera lectura no brinda el epilogo del Deutero-Isaías o Segundo Isaías (capítulos 44-55).  Hoy el profeta-poeta nos propone dos máximas.  Primero, que la lluvia debe caer en la tierra, empaparla para que dé frutos.  En segundo plano y análogamente que la Palabra de Dios es fecunda y da frutos por sí misma. Muy fácilmente podríamos caer en la tentación de creer que la Palabra de Dios es una palabra caducada y que ya no tiene sentido de ser.  Hoy el profeta nos anima a seguir teniendo confianza en esta Palabra Divina con la lluvia de la fe, la esperanza y la caridad seguirá dando frutos.
San Pablo en la Carta a los Romanos nos demuestra que el Proyecto de Dios (Reino de Dios) es posible y factibles en nosotros y en nuestras vidas.  Este proyecto de Dios (el cual también podríamos llamar vida de santidad) es posible llevarlo con fidelidad y coherencia de parte nuestra sin olvidar que siempre ha de estar guiado por el Espíritu Santo.  Aunque no nos lo dice explícitamente podríamos deducir (en oración, reflexión y meditación de la Palabra de Dios) que esta misión de ser parte integral del Reino de Dios solo puede ser posible por medio de la fe (lo que creemos), la esperanza (lo que esperamos sin desanimo) y con la caridad (nuestras acciones traducidas en virtudes y buenas obras). 
Esto es posible porque Dios nos da una libertad que por su propia naturaleza siempre ha de buscar obrar para bien y en especialmente para el bien común.  Cuando actuamos fuera de estos parámetros (bien y el bien común) ya deja de ser libertad y se convierte en libertinaje lo cual es abuso de la libertad.  El libertinaje el cual es la raíz del pecado y los males nos hace esclavos.  Entonces tiene que intervenir el mismo Dios y su gracia para romper esas cadenas que nos esclavizan.
El capítulo 13 del Evangelio de San Mateo recoge las 7 parábolas del Reino.  Hoy reflexionamos en la Parábola del Sembrador.  El sembrador que es Dios y movidos por su ejemplo estamos llamados a ser cada uno de los bautizados.  Hay una virtud que debe distinguir al sembrador y es la esperanza.  Recuerdo a mi abuelo que era agricultor de profesión que siempre que terminaba de sembrar solía decir: “esta semillas si Dios lo permiten van a dar el mejor de los frutos”.   Sin yo darme cuenta ya me estaba dando lecciones de esperanza.
Un día el Señor después de una faena de pescar en el mar le dijo a Pedro: “no temas de ahora en adelante serás pescador de hombres” (ver Lc. 5, 1-11).   En ese mismo sentido me puedo imaginar a Jesús decirnos: “no teman de ahora en adelante serán sembradores de fe, esperanza y caridad”.  Nos debemos preguntar a nosotros mismos: ¿seremos capases de ser sembradores en este mundo y sociedad donde es casi imposible arar la tierra de los corazones y las almas de los seres humanos.  Pidamos la lluvia, la lluvia que derrama el Espíritu Santo por medio de su amor y su gracia para que fertilice los corazones y las almas.  ¡Que así nos ayude Dios!
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Catequesis de Adultos es presentado a ustedes por este su hermano y servidor Daniel Cáliz. En la misma pretendo ofrecer recursos conforme a la enseñanza de la Iglesia Católica y por ende del Magisterio de la Iglesia. Esperamos que puedan sacar el mejor provecho del material disponible para la catequesis en especial para los adultos.  Recuerda que para conocer y recibir a Cristo nunca es tarde. 

Actualmente soy miembro de la Parroquia San José (St Joseph's Catholic Church) (Dalton, GA) desde el año 2000. Soy Ministro Extraordinario de la Sagrada Comunión. Además estoy muy involucrado en la Catequesis de Adultos en la parroquia. De igual forma, en la Pastoral Hispana dentro de la parroquia.

Además soy consultor para el Catholic.net en las áreas de catequesis y pastoral hispana en los Estados Unidos.

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