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Curriculum y Historial de Pastoral

CdeA (Catequesis de Adultos)

25 oct. 2014

¿Quién es mi prójimo? Domingo XXX Tiempo Ordinario – Ciclo A

Éxodo 22, 20-26: Si explota a las  viudas y a los huérfanos, se encenderá mi ira contra ustedes.     
Salmo Responsorial 17: R/. Tú, Señor, eres mi refugio.
1 Tesalonicenses: 1, 5-10: Abandonando los ídolos, se convirtieron al Dios vivo y verdadero para servirlo, esperando que venga desde el cielo su Hijo, Jesús
Mateo 22, 34-40: Amarás al Señor, tu Dios, y a tu prójimo como a ti mismo.
Alguna vez te has preguntado ¿Quién es tu prójimo? Sin duda alguna creo muy personalmente que esta es una de las preguntas más hecha por todos los seres humanos.  Esta parece ser una pregunta muy común no solo en el tiempo del Señor Jesús sino también desde el mismo inicio del pueblo de Israel (ver Lev. 19, 18).  Claro está, también es común nosotros hacernos esta misma pregunta: ¿Quién es mi prójimo?

Veamos la definición y origen etimológico de esta palabra prójimo.  Esta palabra prójimo viene del latín proximus que significa más cercano.  Este término lo debemos dividir en dos partes: prope que significa cerca y ximus cuya significación es más.  De este término en latín es que tenemos la palabra próximo. 
Recordemos que este concepto de prójimo cristianamente (y por ende teológicamente) implica mucho más que su origen y significado.  Recordemos que el origen y el significado de la palabra que estemos estudiando nos pueden servir para tener una idea básica.  De aquí en adelante debemos analizar y reflexionar en dicha palabra o concepto para expandir y conocer un poco más lo que implica el uso de esa palabra en uno o varios circunstancias en particulares.
El amor al prójimo se debe ver concretado en la caridad que practicamos con nuestro próximo o sea quien (ella o el) está a nuestro lado en ese momento determinado.  Recalco, la caridad como propiamente debe ser entendida como el amor hecho acción.  Pero este amor debe ser oblativo o sea estamos hablando de un amor que se da y se entrega al otro(a) como don o donación y ofrenda u ofrecimiento total y sin reproches.  Si nos fijamos en los evangelios veremos que así lo realizó Cristo Jesús.
En la lectura del Libro del Éxodo podemos visualizar que Dios desaprueba toda opresión y explotación para los demás y en especial con los menos afortunados como lo son las viudas y los huérfanos.   Para esto le recuerda al Pueblo de Israel que ellos fueron esclavos y que vivieron bajo el yugo del faraón en Egipto.  
Si analizamos Dios por medio del autor bíblico le está recordando al pueblo de Israel el amor al prójimo.  La alianza que Dios le hizo a Noé (ver Gn 6, 18), a Abraham (ver Gn 17, 2-4), a David (ver, 2 Sm 7; Is 55, 3; Sal 89, 4-5), los profetas y hasta llegar a Jesús era y es una Alianza de Amor.   Consecuentemente tenemos que la base fundamental de esta alianza (tanto en el AT como en el NT) lo es el mismo amor.  Y esta base debe ser el amor ya que como nos recordara San Juan en su primera Carta: “Dios es Amor” (ver 1Jn. 4, 7-21).
Los profetas de una forma u otra supieron intuir que Dios es amor.  Estos les estarán recordando lo que como pueblo elegido por el mismo Dios estos sufrieron en Egipto.  Y que por la providencia amorosa-Divina estos fueron sacados de este país con la ayuda y providencia de este amoroso Dios.  De esta forma estos llevaron este anuncio divino tanto a los reyes como al pueblo recordándoles contantemente el cumplimiento que le debían a la alianza hecha con Dios.  Esto por ende implicaba el cumplimiento de las leyes y preceptos que habían recibidos desde tiempo de Moisés.
En la segunda lectura de este domingo continuamos donde finalizamos el domingo pasado en la Primera Carta a los Tesalonicenses.   Los Tesalonicenses han sabido acoger la Palabra de Dios predicada por Pablo y sus asistentes con la alegría del mismo Espíritu Santo.  De esta forma la conducta de esta comunidad se convirtió en modelo a seguir en otras comunidades.  Sin duda alguna la semilla plantada por Pablo y sus compañeros fue dando frutos para el beneficio de las comunidades hermanas de los Tesalonicenses.
Nos debemos preguntar y reflexionar como este testimonio de esta comunidad nos puede ayudar hoy en día.  La contestación es muy sencilla.  De la misma forma como ayudo a otras comunidades cristianas en tiempo de San Pablo.  
Por unos minutos pensemos que estamos en el primer siglo de la era cristiana y que nuestra comunidad recién fundada por Pablo (o algún de los otros Apóstoles) llegan las noticias de las gracias y los prodigios que Dios está realizando en Tesalónica. 
Básicamente tenemos dos opciones de como acoger esta buena noticia de los hermanos tesalonicenses.  Primero, dando gracias y alabando a Dios por las grandes cosas realizadas en Tesalónica. Y la segunda, dejando que nuestros corazón de llene de envidia y hasta rencor por estas cosas sucedidas a los tesalonicenses.  Queda entonces la pregunta: ¿Cuál estas aptitudes vamos a llevar en nuestros corazones?
En evangelio notamos que a Jesús le hacen una pregunta pero su contestación es doble y veremos porque esto fue así.  Nos dice el texto que para ponerlo a prueba (lo cual solía ser algo común) le preguntó ¿Cuál de los mandamientos más grande de la ley?  "Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Éste es el más grande y el primero de los mandamientos” (ver Deut. 6, 5) respondió Jesús a sus interlocutores. 
Hasta aquí el Señor respondió como esperaba este fariseo doctor de la ley.  Pero Jesús no se limita a lo mínimo que lo demás esperaban sino más bien nos dará una gran lección cuando nos dice que a este primer mandamiento le sigue otro muy importante también: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.  Como mencione anteriormente ya los hagiógrafos del Antiguo Testamento nos van dando claras pistas de la importancia del amor al prójimo.
De la misma forma que he dicho en otras ocasiones que la “santidad” es un verbo e implica una acción (notemos que aquí no hablo gramaticalmente ya que esta palabra santidad es un sustantivo).  Análoga o en forma similar tengo que decir que “amar” es un verbo (amar gramaticalmente si es un verbo) y por lo tanto implica una acción.  A esta acción del verbo amar le solemos llamar caridad.  En este sentido tenemos que entender que la caridad es mucho más (pero muchísimo más) que dar limosnas.
Pidamos al Señor que por medio de su Santo Espíritu podamos crecer en ese amor a Dios y nuestro prójimo.  De esta forma sea la bandera amor y por ende la caridad lo que levante en nuestros corazones y nuestras vidas para que nuestro servicio a los demás (sin distinción alguna) sea uno esmerado y oblativo en especial con los menos afortunados (ver Mt. 25, 31-46). 
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Catequesis de Adultos es presentado a ustedes por este su hermano y servidor Daniel Cáliz. En la misma pretendo ofrecer recursos conforme a la enseñanza de la Iglesia Católica y por ende del Magisterio de la Iglesia. Esperamos que puedan sacar el mejor provecho del material disponible para la catequesis en especial para los adultos.  Recuerda que para conocer y recibir a Cristo nunca es tarde. 

Actualmente soy miembro de la Parroquia San José (St Joseph's Catholic Church) (Dalton, GA) desde el año 2000. Soy Ministro Extraordinario de la Sagrada Comunión. Además estoy muy involucrado en la Catequesis de Adultos en la parroquia. De igual forma, en la Pastoral Hispana dentro de la parroquia.

Además soy consultor para el Catholic.net en las áreas de catequesis y pastoral hispana en los Estados Unidos.

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