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Curriculum y Historial de Pastoral

CdeA (Catequesis de Adultos)

1 nov. 2014

¡La muerte es una pascua! Conmemoración de todos los Fieles Difuntos – Ciclo A

Sabiduría 3, 1-9: La vida de los justos está en manos de Dios.
Salmo Responsorial 23: El Señor es mi Pastor, nada me falta.
Romanos 5, 5-11 o Rm. 6, 3-9: La esperanza no quedará defraudada, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo.
Juan 6, 37-40: "Todo lo que lo que me dé Padre me vendrá a mí, y al que venga a mi yo no lo rechazaré.        

Hoy celebramos la Conmemoración de los Fieles Difuntos.  Nos enseña la Iglesia que enterrar a los muertos es una obra de misericordia corporal.  También nos dice y enseña la Iglesia que orar por los difuntos (en especial por las almas que están en el purgatorio) es una obra de misericordia espiritual.
 Sin duda alguna la pérdida de un ser querido es muy fuerte  y hasta dolorosa ya que nuestro amor y cariño de tener ese ser amado con nosotros es algo muy especial.   Pero no podemos olvidar la razón fundamental por la cual estamos en esta vida terrena la cual es llegar ante la Presencia, Infinita y Beatifica de Dios que solemos llamar Cielo.

La Iglesia siempre nos ha instruido en cuanto al significado de la palabra pascua que es paso.  Vamos a ver porque a esta palabra muerte la podemos llamar significar también como pascua o sea paso.  Estoy muy seguro que muchísimas veces hemos escuchado que: “por el bautismo hemos renacimos a una  vida nueva”.   
Por medio de este primer sacramento, indispensable para la salvación morimos al pecado (tanto al pecado original y los personales cuando somos bautizados adultos o con uso de razón) y renacemos a la gracia o sea al don de Dios.  Esto quiere decir que por el bautismo Dios entra en nuestro corazón y todo nuestro ser para vivir en nosotros.  En ese nacimiento de la vida de la gracia o sea en nuestro bautismo recibimos como don divino las tres virtudes teologales que son la fe, la esperanza y la caridad.  Estas tres virtudes van a ser por así decirlo los pilares de esa nueva vida cristiana o vida espiritual que adquirimos en nuestro bautismo.
San Pablo la valoriza de la siguiente forma: “Ahora subsisten la fe, la esperanza, y la caridad, estas tres.  Pero la mayor de ellas es la caridad” (1Cor. 13, 13).  Cuando lleguemos ante el Juez Eterno e Infalible seremos juzgados en base a cuanto y como hayamos practicado la caridad o sea el amor hecho acción (ver Mt. 25, 31-46).  San Pablo nos dirá que cada uno pagará de acuerdo con sus obras (ver Rm. 2, 6).
Como ya pudimos visualizar como en el bautismo pasamos del pecado a la gracia y de la muerte (espiritual) a la vida en el Espíritu.  En este sentido es que podemos decir que la muerte es una pascua ya que de esta vida terrena pasaremos a la vida eterna (Cielo = presencia infinita y beatifica de Dios) o a la condenación eterna en el infierno.  Ahora bien, hay otro estado al cual podemos pasar y es al purgatorio.   Contrario a lo que muchas personas piensan el purgatorio “no es una segunda oportunidad”  ni mucho menos “un premio de consolación”
Para entender lo que es el purgatorio según la que la Iglesia Católica enseña es muy recomendable de leamos los numerales: 1030 y 1031 del Catecismo de la Iglesia Católica (CIC).  “La Iglesia llama purgatorio a esta purificación final de los elegidos que es completamente distinta del castigo de los condenados. La Iglesia ha formulado la doctrina de la fe relativa al purgatorio sobre todo en los Concilios de Florencia (cf. DS 1304) y de Trento (cf. DS 1820; 1580). La tradición de la Iglesia, haciendo referencia a ciertos textos de la Escritura (por ejemplo 1Cor. 3, 15; 1Ped. 1, 7) habla de un fuego purificador (CIC # 1031).  Es nuestro deber orar por las almas del purgatorio constantemente para que por la misericordia infinita de Dios, esa alma llegue a Cielo y goce de la Presencia del Dios Altísimo.
No sabemos “a ciencia cierta” donde están morando nuestros familiares o seres queridos una vez han finalizado esta vida terrena.  Pero podemos tener una intuición donde está (ya sea en el cielo, el purgatorio o en el infierno) según el testimonio cristiano que esa persona haya dado en esta vida.  Por ejemplo, sobre mi abuelo materno yo puedo decir que él está en el cielo por su gran testimonio de vida cristiana, como un hombre justo y de virtudes sobresalientes.   Yo sé que similarmente, cada uno de ustedes podrán decir donde están nuestros seres amados por el testimonio de vida de santidad y algún de nuestros seres queridos.
Este es un buen momento para reflexionar en lo que la Iglesia llama la Comunión de los Santos.  “La Iglesia es ‘comunión de los santos’: esta expresión designa primeramente las ‘cosas santas’ (sancta), y ante todo la Eucaristía, ‘que significa y al mismo tiempo realiza la unidad de los creyentes, que forman un solo cuerpo en Cristo’ (LG 3)” (CIC # 960).   "’Creemos en la comunión de todos los fieles cristianos, es decir, de los que peregrinan en la tierra, de los que se purifican después de muertos y de los que gozan de la bienaventuranza celeste, y que todos se unen en una sola Iglesia; y creemos igualmente que en esa comunión está a nuestra disposición el amor misericordioso de Dios y de sus santos, que siempre ofrecen oídos atentos a nuestras oraciones’ (Pablo VI, Credo del Pueblo de Dios, 30)” (CIC # 962).
Podemos justamente decir a los cristianos en este mundo que no estamos solos.  Estos tres estados en este mundo, en el purgatorio y en el cielo formamos una sola y única Iglesia que el mismo Cristo Jesús fundo.  El Pueblo de Dios en este mundo peregrinamos en busca de la santidad y por ende del Cielo.  Los que después de su vida terrena deben purificarse llegan al purgatorio y reciben nuestras oraciones como intercesión para su encuentro con el Padre Eterno en su gloria.  Los que por su santidad y excelente testimonio de vida cristiana en esta tierra, si se lo pedimos, interceden por nosotros para nuestro crecimiento espiritual y un día llegar ante la Presencia del Dios que es Todo Amor.

Ojala que un día podamos decir como San Pablo, he corrido la carrera de la vida y del compromiso cristiano.  No esperemos hasta el último momento para llevar nuestro compromiso bautismal cabalmente.  Nuestro testimonio cristiano debe comenzar ya o sea en este instante.  Mañana y luego podría ser muy tarde.  ¡Que el Espíritu de Dios nos lleve día tras día encaminados a la meta que es el Cielo o sea morar eternamente ante la Presencia del Dios Altísimo!
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Catequesis de Adultos es presentado a ustedes por este su hermano y servidor Daniel Cáliz. En la misma pretendo ofrecer recursos conforme a la enseñanza de la Iglesia Católica y por ende del Magisterio de la Iglesia. Esperamos que puedan sacar el mejor provecho del material disponible para la catequesis en especial para los adultos.  Recuerda que para conocer y recibir a Cristo nunca es tarde. 

Actualmente soy miembro de la Parroquia San José (St Joseph's Catholic Church) (Dalton, GA) desde el año 2000. Soy Ministro Extraordinario de la Sagrada Comunión. Además estoy muy involucrado en la Catequesis de Adultos en la parroquia. De igual forma, en la Pastoral Hispana dentro de la parroquia.

Además soy consultor para el Catholic.net en las áreas de catequesis y pastoral hispana en los Estados Unidos.

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