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Curriculum y Historial de Pastoral

CdeA (Catequesis de Adultos)

30 nov. 2014

¡Maran-atha, Ven Señor Jesús! Dom. I Adviento (Ciclo B)

Isaías 63, 16-17. 19; 64, 2-7: Ojalá, Señor, rasgaras los cielos y bajaras.
Salmo Responsorial 79: R/. Señor, muéstranos tu favor y sálvanos.
1 Corintios 1, 3-9: Esperamos la manifestación de nuestro Señor Jesucristo.
San Marcos 13, 33-37: Velen, pues no saben a qué hora va a regresar el dueño de la casa.
Maran-atha es una expresión en arameo de una palabra compuesta que significa “el Señor viene”.  Del arameo paso al griego Maranata en la cual es más común usar, para escribir esta grandiosa palabra.  Esta expresión en la Sagrada Escrituras es usada por primera vez en la Primera Carta a los Corintios[i].  Además esta expresión aparece también en la Didaché o Doctrina de la Apóstoles escrito que data de la era apostólica posiblemente antes del año 70 d.C. o sea antes de la destrucción del Templo de Jerusalén. 

Sin duda alguna esta expresión fue mucho más que eso.  Fue una oración llena de esperanza entre las primeras comunidades cristianas.  “La oración cristiana está marcada por el título "Señor", ya sea en la invitación a la oración "el Señor esté con vosotros", o en su conclusión "por Jesucristo nuestro Señor" o incluso en la exclamación llena de confianza y de esperanza: Maran atha ("¡el Señor viene!") o Marana tha ("¡Ven, Señor!") (1 Co 16, 22): "¡Amén! ¡Ven, Señor Jesús!" (Ap. 22, 20)”.[ii]  Son muchas las tentaciones (por no decir infinitas) que nos hacen perder esta perspectiva de invocar su regreso inminente con gran devoción e insistencia, muy viva de los primeros cristianos.
Debemos preguntarnos: ¿hasta qué punto estamos perdiendo esa devoción de nuestros hermanos, los primeros cristianos de pedir que el Señor llegue pronto?  Sin duda alguna esta expresión fue mucho más que eso.  Fue una oración llena de esperanza entre las primeras comunidades cristianas.[iii]
Hoy comenzamos en tiempo de adviento, lo que implica que comenzamos también un nuevo ano litúrgico, el Ciclo B.  Recordemos que el año litúrgico está compuesto por los ciclos A, B & C (para cada ano corresponde el uso del leccionario con sus respectivas letras; A, B & C).  Para las lecturas de los días en semana se dividen en Año Impar y Año Par. 
El Adviento es el tiempo de preparación de cuatro semanas antes de la Navidad.  El Adviento nos invita a vivir la esperanza en la venida del Señor en todos sus aspectos.  En primer lugar su venida hace más de dos mil años o sea en su Encarnación como Hijo de Dios.  También en  su venida y presencia de cada día, en la Eucaristía; en la Comunidad Eclesial o sea la Iglesia; y los menos afortunados[iv].  Pero especialmente el adviento nos invita a reflexionar con gran énfasis en su venida al final de los tiempos.  El Adviento nos nueve a tener una gran esperanza impulsada por la fe por la Parusía del Señor.[v]
La liturgia de nuestro Rito Romano (Ordinario) nos presenta tres modelos para el adviento.  Estos son: el Profeta Isaías, Juan el Bautista y la Virgen María.
De los cuatro domingos de adviento tres de ellos nos presentan a Isaías en su primera lecturas.  Hay que aclarar que este Libro del Profeta Isaías se divide básicamente en tres distintos autores conocidos ellos como el Primer Isaías (capítulos 1-39), Segundo Isaías (capítulos 40-55) & Tercer Isaías (capítulos 56-66).  Estos últimos dos son autores y discípulos del Primer Isaías. 
El último domingo de adviento la primera lectura es del Segundo Libro del Profeta Samuel donde nos presenta la prolongación perpetua del Reinado de David. Los cristianos creemos firmemente que esto se cumple en la persona de Jesús de Nazaret.
Cuando alguien escucha a un católico decir y aclamar que “Cristo viene pronto” (ven Señor Jesús, o alguna otra aclamación similar) por lo regular le suelen tildar de protestante o le llaman “católico con mentalidad protestante”
Aquí hay que aclarar varias cosas.  Una cosa es usar esta frase (u otras similares) como modo de oración y otra cosa es querer ser “milenarista católico”.  Esta última (el milenarismo) es una herejía condenada por la Iglesia y por ende del Magisterio de la Iglesia.
El nombre de esta herejía nos viene por dos razones.  En primer lugar, al acercarse los milenios (años 1000 & 2000 d.C.) algunas grupos (dentro y fuera de la Iglesia) creyendo que se acercaba una cifra redonda, se acercaba el fin del mundo. 
También este término milenarista viene de una mal interpretación (textualmente y descontextualizada) sobre el capítulo 20 del Libro del Apocalipsis.  Según esta Cristo ha de reinar 1000 años (referido por algunos “gobierno temporal”) y después de este tiempo ha va a comenzar una gran batalla cósmica y luego de esto el juicio final. 
La Iglesia condena esta postura del milenarismo como una herejía.[vi]
¿Por qué hago alusión a esto?  Porque hoy en día es muy común ver y leer sobre supuestas apariciones marianas y seudo-profetas que vaticinan fechas sobre fin del mundo.  Lamentablemente esto es una plaga que está entrando en las esferas de nuestra Iglesia Católica especialmente en los medios de comunicaciones católicos.  Como nos dice Jesús en el evangelio solo le concierne al Padre Dios saber cuándo será el tiempo apropiado para estos menesteres.[vii]
Como ya mencioné, esta postura está en contra de la doctrina de la Iglesia.
El Profeta Isaías[viii] después del retorno del exilio de Babilonia a la tierra prometida por Dios nos narra que ante las dificultades y vida dolorosa, Dios actúa con el pueblo como un Padre amoroso y tierno.  El profeta reconoce y hasta cierto punto a alaba, que la acción salvadora y redentora es propia de Dios.  Pero también reconoce que esa salvación hay que ganársela o sea hay que trabajarla.
Para un buen católico la salvación se demuestra con el esfuerzo espiritual de día a día.  Vida de oración, vida sacramental y vida espiritual son elementos que hay que tener para trabajar la salvación.
San Pablo a su entrañable y estimable comunidad de Corinto la cual ha recibido toda clase de dones y carismas le sale al paso para denunciar las desviaciones y poder contestar sus interrogantes.  El Apóstol de los Gentiles les recuerda a esa comunidad (y a NOSOTROS) que debemos tener una verdadera esperanza por la confianza y espera de la resurrección de la carne y venida del Señor.  Pero todo esto no tiene sentido si no poseemos un compromiso ético y moral para la convivencia de la comunidad y con todos sin importar su visión o estilo de vida.
San Marcos nos presenta un fragmento de la última parte del discurso apocalíptico que nos brinda Jesús en casi todo el capítulo 13 de este evangelio.  Este se divide en tres partes los capítulos: 5 al 23; 24 al 27; & 28 al 37.  Desde que comenzamos a escuchar este texto evangélico nos podemos dar cuanta que esta es una parábola de vigilancia, “velen y estén preparados”.[ix]  Esta es una de las parábolas más cortas que nos presenta Jesús en cuanto a su contenido se refiere.  Pero si su significación es profundamente extensa. 
Por mi experiencia como oficial del orden público y militar puedo decir con certeza que cuando se nos pide que velemos algo, eso implica que es algo muy importante y de gran significación.  El estilo de vida (Ora at labora = Orar y trabajar) que San Benito de Nursia que estableció al fundar la orden de los monjes Benedictinos es sin duda una excelente forma para llevar esa vigilancia cristiana. 
Iniciamos el día con oración y meditación, le ofrecemos al Señor todo lo que hemos de realizar de realizar durante el día.  Según va pasando la jornada del día nos vamos recordando y orando diciendo “recuerda Señor, que esta hora de trabajo es para ti (o esta hora de clase, etc.)” y esa hora paso a ser más que una de trabajo o de estudio y se convirtió en gesto de oración para Dios. 
Cuando le dado lo mejor de nosotros a Dios, por ejemplo una hora de nuestra vida.  Esa hora se convierte en una hora de vigilancia y espera generosa para que Jesús venga.  Así podemos cada minuto, cada hora, cada día, cada semana, cada mes y cada año lo vamos pasando en vigilancia y preparados.  Como se dice en el pueblo donde crecí “A Dios rogando y con el mazo dando”.  Dios ayuda a quienes se ayudan o sea a quienes ponen “manos a la obra”.
[i] ver 1Cor. 16, 22
[ii] Catecismo de la Iglesia Católica (CIC) # 451
[iii] CIC # 451
[iv] ver Mateo 25, 31-46
[v] Parusía se deriva del griego pareimi que significa estar presente o llegar.  En el cristianismo parusía se entiende como el advenimiento o llegada de Jesucristo al final de los tiempos.
[vi] ver CIC # 676
[vii] ver Mateo 24, 36
[viii] Tercer o Titro Isaías
[ix] ver Marcos 13, 33
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Catequesis de Adultos es presentado a ustedes por este su hermano y servidor Daniel Cáliz. En la misma pretendo ofrecer recursos conforme a la enseñanza de la Iglesia Católica y por ende del Magisterio de la Iglesia. Esperamos que puedan sacar el mejor provecho del material disponible para la catequesis en especial para los adultos.  Recuerda que para conocer y recibir a Cristo nunca es tarde. 

Actualmente soy miembro de la Parroquia San José (St Joseph's Catholic Church) (Dalton, GA) desde el año 2000. Soy Ministro Extraordinario de la Sagrada Comunión. Además estoy muy involucrado en la Catequesis de Adultos en la parroquia. De igual forma, en la Pastoral Hispana dentro de la parroquia.

Además soy consultor para el Catholic.net en las áreas de catequesis y pastoral hispana en los Estados Unidos.

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