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Curriculum y Historial de Pastoral

CdeA (Catequesis de Adultos)

2 nov. 2014

¿Por qué le oramos a los muertos?

Estoy seguro que alguna vez en nuestra vida nos han preguntado porque los católicos le oramos a los muertos.   Esto por alguna razón u otra incluye a María la Madre del Señor y a los santos.   Hay que establecer que en realidad no le oramos a los muertos sino más bien le oramos a Dios para que sea misericordioso con los fieles que ya han fenecido.  De igual forma le pedimos a María la Madre de Dios y de la Iglesia que interceda por nuestros(as) hermanos(as) para que estos lleguen ante la Presencia Infinita y Beatifica del Dios Altísimo. 

Aunque tú no lo creas esto (orar e interceder por los fieles difuntos) tiene un fundamento bíblico.  La primera referencia bíblica sobre este tema lo encontramos en el Segundo Libro de los Macabeos (ver 2Mac. 12, 38-46).  Aquí no solo le oran a sus muertos sino que le ofrecen un sacrificio por la expiación de sus pecados. 
Este evento que se nos narra en 2Macabeos lo podemos visualizar como una acción solidaria de los vivos para con sus hermanos difuntos.  Esto mismo es lo que los católicos desde los orígenes de la Iglesia ha estado practicando como devoción. 
Entre las devociones puedan existir para pedir y orar por los difuntos esta las novenas de los difuntos.  Esta la tenemos en la mayoría de nuestros países hispanos.  En esta solemos rezar el Santo Rosario, precisamente pidiéndole a María Santísima que interceda en favor de nuestros seres queridos que ya han fallecido.
En casi todas las parroquias y comunidades eclesiales nos podemos percatar que mucha de las intenciones de la Santa Misa son para por el eterno descanso de nuestros seres amados que han fallecido.
Veamos un poco de lo que enseña la Iglesia Católica sobre este tema que se ha vuelto controversial. 
La Iglesia como Madre y Maestra nos enseña que la Iglesia se compone de tres estados.  A estos tres estados de la Iglesia es lo que se conoce como la Comunión de los Santos.  Te sugiero que leas en el Catecismo de la Iglesia Católica (CIC) de numeral 946 al 962.  Allí podrás entender lo que la Iglesia enseña sobre este dogma de fe de la Comunión de los Santos.
Primero los santos que están en el Cielo (o sea la Presencia Infinita y Beatifica de Dios)  ahí le están adorando a Dios eternamente (ver Ap. 19, 1).  Estos sin duda alguna pueden orar e interceder a Dios por nosotros.  A este estado le llamamos Iglesia Celestial. 
En segundo lugar están los hermanos que han muerto en estado de gracia pero que al momento de su muerte no han purificado su alma y por lo tanto deben pasar un tiempo purificándose para luego llegar al Cielo.  Estos necesitan de nuestras oraciones para que pasen prontamente del purgatorio a la Presencia del Dios Altísimo.  La Iglesia siempre ha recomendado que le pidamos a la Virgen María que interceda por las almas del purgatorio.  Como he mencionado en otras ocasiones el purgatorio no es una segunda oportunidad ni mucho menos un premio de consolación.  San Pablo enseña que tenemos que dar cuenta en el juicio y que debemos pasar por un fuego purificador.  “El fuego probará la obra de cada uno” (1Cor. 3, 13).  Este estado suele ser llamado la Iglesia Purgante.
Los bautizados que estamos en este mundo vamos peregrinantes en busca de las promesas que Dios nos ha hecho en especial la de llegar un día al Cielo.   Una de las mejores citas que pueda describir nuestro marchar en esta vida no las dio San Benito (padre del monacato en Occidente) “Ora et labora” (orar y trabajar).  En mi bella isla caribeña solemos decir “a Dios rogando y con el mazo dando”.  Sin duda alguna nuestra vida cristiana la debemos llevar trabajando por el reino y por ganar el Cielo pero a su vez orando y llevando una espiritualidad que nos ayude cada día a alcanzar nuestra meta de la salvación y la gloria eterna.  A este estado le solemos llamar Iglesia Peregrinante.
Volviendo al tema del purgatorio yo puedo dar fe de una realidad de los primeros cristianos.  Yo tuve la bendición de poder ir a Roma (Italia) y al Vaticano (para la canonización de JPII y Juan XXIII).  Uno de los días de esta peregrinación estuvo dedicada a visitar la Catacumba de Santa Domitila.  Allí pudimos ver algo maravilloso (bueno en realidad todo en las catacumbas es maravilloso) e impresionante.  Muchos de los nichos (o tumbas) tenían oraciones grabadas que le solían pedir por el eterno descanso de los difuntos.  Algunas de estas oraciones estaban dirigidas a la Virgen María pidiendo intercesión por los hermanos(as) que habían fallecido en las comunidades cristianas.
Sin duda alguna la Iglesia Católica es rica en tradición.  Su historia de más de 2000 años así lo ha demostrado.  Nos debemos preguntar: ¿Por qué querer cambiar esta tradición y devoción?  Recordemos que para los católicos la Palabra de Dios siempre va acompañada de una tradición que nos viene desde el mismo tiempo de los Apóstoles.  De hecho la Tradición (la predicación a viva voz) ha estado en la Iglesia desde mucho antes que la misma Palabra de Dios que fue escrita.
Hermana(o) vivir nuestro compromiso bautismal no es cuestión de unos pocos sino más bien de todos los cristianos.  Vivir nuestro compromiso cristiano implica el que conozcamos nuestra fe y podamos dar razones de ella o sea defenderla.  Te invito a que te animes, hoy es un bien día para decir Si tal como lo hizo un día María nuestra Madre.  

¡Que María Santísima la Madre de todos los Cristianos siempre interceda por  nosotros!
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Catequesis de Adultos es presentado a ustedes por este su hermano y servidor Daniel Cáliz. En la misma pretendo ofrecer recursos conforme a la enseñanza de la Iglesia Católica y por ende del Magisterio de la Iglesia. Esperamos que puedan sacar el mejor provecho del material disponible para la catequesis en especial para los adultos.  Recuerda que para conocer y recibir a Cristo nunca es tarde. 

Actualmente soy miembro de la Parroquia San José (St Joseph's Catholic Church) (Dalton, GA) desde el año 2000. Soy Ministro Extraordinario de la Sagrada Comunión. Además estoy muy involucrado en la Catequesis de Adultos en la parroquia. De igual forma, en la Pastoral Hispana dentro de la parroquia.

Además soy consultor para el Catholic.net en las áreas de catequesis y pastoral hispana en los Estados Unidos.

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