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Curriculum y Historial de Pastoral

CdeA (Catequesis de Adultos)

25 ene. 2015

La Caridad…

Quienes por alguna razón (ya fuera personal,  familiar, cultural o hasta religiosa) u otra hayamos pensado que dar limosnas es la caridad no nos hemos aproximado ni tan siquiera al inicio o principio de lo que realmente es la caridad ni mucho menos el amor.

La caridad es el amor hecho acción.  De la misma forma que la fe de demuestra con obras el amor también se demuestra con las acciones.
Junto con este don y virtud de la caridad debemos saber incluir y tener en cuenta las virtudes de la fe y la esperanza.  Estas tres virtudes teologales brotan y emanan del mismo corazón de Dios.  Pero no solo nacen o brotan del corazón de Dios sino que El (Dios) en su infinita sabiduría nos da esas tres virtudes (caridad, fe & esperanza) en el mismo instante en que la ablución o el lavado de las aguas del Bautismo no solo nos rocía o nos moja sino que también al ministro (obispo, presbítero [AKA sacerdote] y/o el diacono [o en caso de emergencia cualquier bautizado])  al invocar la Santísima Trinidad (Padre, Hijo & el Espíritu Santo) nos borra todos nuestros pecados, nos hace hijos de Dios y miembros de la Iglesia que el mismo Hijo Amado fundó.
Ahora bien nos debemos preguntar: ¿Qué implica o supone vivir la caridad?  Todo acto en nuestra vida es ocasión precisa para obrar en caridad.  Desde algún acto o gesto pequeño hasta llegar a situaciones que conlleve grandes sacrificios son sin duda alguna ocasiones necesarias y vitales para vivir la caridad fraterna.
Observemos que digo caridad fraterna
La Iglesia nos enseña que somos personas desde el mismo instante de nuestra concepción (ver CIC # 2270; Jr. 1, 5 & Sal 139, 15).  En este sentido se explica y se sostiene que el aborto es un pecado, un crimen y una injusticia porque estamos sobrepasando la justicia de esa persona que aunque indefensa sigue siendo y es persona.
Todos los seres humanos somos personas.  Permítanme dar una definición la cual aprendí en mi clase de ética en la universidad.  La misma es a mí entender la definición más justa y adecuada de la palabra persona.    “Persona es el sujeto de su propia justicia”.  Pero es muy importante tener en cuenta que mi justicia llega hasta donde comienza la justicia del hermano(a).  Ya que sobrepasar o atropellar la justicia del hermano(a) sería una injusticia. 
Como creaturas de Dios que somos debemos reconocer y tener muy en cuenta, y como decía San Juan Pablo II: “todo hombre es mi hermano”.  El hecho de que somos personas y creación de Dios nos hace hermanos.  Además de tener una justicia (que nos permite obrar y vivir según en la ley de Dios o en la ley natural) tenemos una dignidad.  Esta dignidad que tenemos innata o inherentemente todos los seres humanos es muy importante saber defenderla y cuidarla.
Es por lo tanto muy meritorio indicar y reconocer que toda caridad por pequeña o grande que sea es caridad fraterna o sea caridad que se realiza con los hermanos.
Teniendo en cuenta todo lo anterior que he explicado si somos personas y creaturas o creación de Dios toda acción caritativa es y debe ser caridad fraterna.  Ya que sin importar raza, nacionalidad, credo, y afiliación política y/o cultural todos los seres humanos somos hermanos.  Por eso cuando hablamos de la caridad, estamos diciendo que estamos obrando en el amor hecho acción que le debemos a todos los hermanos.
Recordemos que Dios es Amor (ver 1Jn. 4, 7–21).  Dios nos ama a todos por igual.  Aquí (en el amor de Dios hacia nosotros) no hay favoritismo o predilección como suele darse con los padres de familia en esta vida terrena.  Todos los seres humanos tenemos la misma justicia y por ende la misma dignidad ya que todos somos equitativa e igualmente amados.
Al obrar en caridad estamos cumpliendo los que Jesús nos dice (y pide) en el evangelio: “Porque tuve hambre y ustedes me dieron de comer; tuve sed y ustedes me dieron de beber. Fui forastero y ustedes me recibieron en su casa. Anduve sin ropas y me vistieron. Estuve enfermo y fueron a visitarme. Estuve en la cárcel y me fueron a ver” (Mt. 25, 35–36).  Pero esto no termina aquí al final de la mata establecida en esta vida terrena se nos dará el premio o el castigo (ver Mt. 25, 31–33).
Hermanos(as) hagamos un examen de conciencia y busquemos en nuestro interior y corazón cuanto hemos practicado y desarrollado la caridad fraterna.  No importa el pasado (bueno o malo) hoy es un excelente día para comenzar a vivir la caridad fraterna.
Que Dios en su infinita misericordia nos ayude siempre a vivir con Fe, con Esperanza y sobretodo con Caridad la cual es la esencia del mismo Dios. 
En nuestra reflexión y oración personal pidámosle a Dios que arranque de nuestro corazón, mente y todo nuestro ser todo aquello nos impide vivir estas tres virtudes teologales (fe, esperanza y caridad) que un día El mismo nos dio en nuestro bautismo.

Dios… Bendiga… Amén.
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Catequesis de Adultos es presentado a ustedes por este su hermano y servidor Daniel Cáliz. En la misma pretendo ofrecer recursos conforme a la enseñanza de la Iglesia Católica y por ende del Magisterio de la Iglesia. Esperamos que puedan sacar el mejor provecho del material disponible para la catequesis en especial para los adultos.  Recuerda que para conocer y recibir a Cristo nunca es tarde. 

Actualmente soy miembro de la Parroquia San José (St Joseph's Catholic Church) (Dalton, GA) desde el año 2000. Soy Ministro Extraordinario de la Sagrada Comunión. Además estoy muy involucrado en la Catequesis de Adultos en la parroquia. De igual forma, en la Pastoral Hispana dentro de la parroquia.

Además soy consultor para el Catholic.net en las áreas de catequesis y pastoral hispana en los Estados Unidos.

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