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Curriculum y Historial de Pastoral

CdeA (Catequesis de Adultos)

7 mar. 2015

¡Los Mandamientos caminos perfectos de la libertad! Domingo 3º de Cuaresma – Ciclo B

Éxodo 20,1-17: La Ley se dio por medio de Moisés…
Salmo Responsorial 18: R. (Jn 6, 68c) Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.
1 Corintios 1,22-25: Predicamos a Cristo crucificado, escándalo para los hombres, pero, para los llamados, sabiduría de Dios.
Juan 2,13-25: Destruyan este templo, y en tres días lo levantaré.
La semana pasada en mi reflexión explicaba que la libertad siempre debe obrar para el bien.  Además, que lo contrario a la libertad es el libertinaje como ese abuso de la libertad que Dios nos da.  Hoy la Palabra de Dios de nuestra Liturgia Dominical nos da la razón fundamental porque los Mandamientos de la Ley de Dios son la expresión más perfecta del don de la libertad que el mismo Dios nos da.

Veamos cual es la razón que nos da el mismo Dios: Yo soy el Señor, tu Dios, que te sacó de la tierra de Egipto y de la esclavitud (Ex. 20, 1).  Las prohibiciones que nos dan estos mandamientos no son prohibiciones caprichosas sino más bien nos dicen que nos dicen primero ama a Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu ser porque eso sin duda alguna es la mayor expresión de libertad que nos podamos imaginar.  Nos dice en segundo lugar no hagas esto o aquello para que no caigamos en la esclavitud.
En este sentido toda la Revelación Divina (Antiguo & Nuevo Testamentos y la Tradición Apostólica de la Iglesia) nos estará recordando de una u otra forma que la consecuencia más inmediata y segura del pecado es la esclavitud (ver CIC # 396). 
Durante este domingo y hasta llegar a la Pascua sería muy conveniente preguntarnos: ¿Por qué y para que poseemos la libertad? Además, ¿Cómo podríamos ayudar a otros para que estos puedan vivir este gran don de la libertad como instrumento de nuestra vivencia de la religión o sea viviendo esa relación íntima con el orden establecido por el mismo Jesucristo (y que es asistida y gobernada por el Espíritu Santo) en la Iglesia que el mismo fundo?
La catequesis y predicación sobre los Mandamientos por excelencia (aunque de forma indirecta) que nos dejó Jesús en el Nuevo Testamento son las Bienaventuranzas (ver Mt. 5, 1-12, Lc. 6, 17-26).  Todo reino en este planeta desde la antigüedad hasta nuestros tiempos por tiranos o déspotas que sean siempre tiene un código de leyes o justicia.  Con las Bienaventuranzas Jesús nos está diciendo que ese Código de leyes que Dios nos da tiene un sentido mucho más profundo de lo que nos puedan decir las palabras.  Es por eso que la Iglesia nos enseña que Jesucristo es el culmen y la plenitud de la Revelación de Divina.  Por eso nos dice el Evangelista San Juan: “que la Palabra (o Verbo) se hizo Carne y habitó entre nosotros” (Jn. 1, 14).
La ley de Dios nos debe mover a vivir (en términos bíblicos) en justicia o sea en santidad.  Pero la santidad no es inactividad sino por el contrario es actividad que es movida e inspirada por el mismo amor (de Dios) o caridad como ese amor hecho acción.
San Pablo en este fragmento de la Primera Carta de los Corintios nos presenta a Cristo crucificado como la fuerza y sabiduría de Dios más excelsa.  Además el Apóstol de los Gentiles nos dice que  esa cruz en la que mataron a Cristo Jesús es “escándalo para los judíos y locura para los paganos” (1Cor. 1, 23).
Hoy por distintas razones hay muchos que siguen teniendo estas ideas y actitudes sobre Jesús y todo los que concierne al cristianismo.   Pero nos debemos preguntar, ¿con mi vida y testimonio  cristiano doy esas falsas impresiones de Cristo Jesús o demuestro lo que nos testifica el apóstol Pablo?
Hoy el Evangelio presenta a Cristo con una “santa ira” hacer una purificación del Templo de Jerusalén.  “No conviertan en un mercado la casa de mi Padre” (Jn. 2, 16) esto nos deja ver que todo tiene su lugar y su tiempo.  El ser humano desde los tiempos más remotos aunque no haya poseído la Revelación Divina (como el Pueblo de Israel y los Cristianos) siempre ha tenido una clara noción muy clara para que eran y son los templos.  Estos eran y son para la adoración, el culto y la oración o en otras palabras para mantener esa relación (= religión) única y especial con lo divino (con Dios).

Nos debemos preguntar: ¿Nos inspira el templo (con todo lo que este conlleva adoración, culto y oración) a vivir en amor y santidad como Dios nos pide en los Mandamientos y las Bienaventuranzas?  ¿Nos inspira el templo (externo) a ser esos templos (internos) radiantes de amor y santidad del Espíritu Santo para el crecimiento y bien común de la comunidad cristiana?  ¡Que Dios en su Infinito Amor y Misericordia siempre nos guie y nos asista!
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Catequesis de Adultos es presentado a ustedes por este su hermano y servidor Daniel Cáliz. En la misma pretendo ofrecer recursos conforme a la enseñanza de la Iglesia Católica y por ende del Magisterio de la Iglesia. Esperamos que puedan sacar el mejor provecho del material disponible para la catequesis en especial para los adultos.  Recuerda que para conocer y recibir a Cristo nunca es tarde. 

Actualmente soy miembro de la Parroquia San José (St Joseph's Catholic Church) (Dalton, GA) desde el año 2000. Soy Ministro Extraordinario de la Sagrada Comunión. Además estoy muy involucrado en la Catequesis de Adultos en la parroquia. De igual forma, en la Pastoral Hispana dentro de la parroquia.

Además soy consultor para el Catholic.net en las áreas de catequesis y pastoral hispana en los Estados Unidos.

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