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Curriculum y Historial de Pastoral

CdeA (Catequesis de Adultos)

16 abr. 2015

Les abrió el entendimiento... Domingo III Pascua – Ciclo B

Hechos 3. 13-15. 17-19: Ustedes dieron muerte al autor de la vida, pero Dios lo resucitó de entre los muertos.
Salmo Responsorial 4: R. En ti, Señor, confío. Aleluya.
1 Juan 2, 1-5: Cristo es la víctima de propiciación por nuestros pecados y por los del mundo entero.
Lucas 24, 35-48: Está escrito que Cristo tenía que padecer y tenía que resucitar de entre los muertos al tercer día.
[Oremos] Señor abre nuestro entendimiento y toca nuestro interior con tu luz podamos creer más en tu Palabra y te reconozcamos resucitado en medio de nuestras vidas. Danos la alegría de ser tus testigos anunciando la Buena Noticia del Reino por todo el mundo pero en especial desde nuestro propio testimonio de vida cristiana.  Amén.
Cuantas veces nos sucede que leemos un texto bíblico y por más que lo solemos leer no lo entendemos.  Como si al leerlo nos faltara algo. Algo así le solía pasar a los discípulos de Jesús (incluyendo a sus apóstoles). Estos escucharon a Jesús predicar, dialogar con ellos, inclusive les explicó parábolas pero estos no entendían. 

Luego de la Resurrección y Ascensión del Señor la predicación de los Apóstoles y esa primera generación de discípulos que vieron y convivieron (de una forma u otra) con Jesús fue una desde una perspectiva post-resurrección.  Hoy el evangelio nos dice que el Señor “les abrió el entendimiento” (Lc. 24, 45) a sus discípulos. 
Nos debemos preguntar: ¿Qué nos quiere decir el autor bíblico con que le abrió el entendimiento o la mente (como dicen otras versiones bíblicas)? ¿Cómo Cristo sigue abriendo nuestro entendimiento o mente para que podamos entender la Palabra de Dios?
Veamos que nos dice la Palabra de Dios de la Liturgia para este tercer domingo de pascua.
Para poder entender este texto de los Hechos de los Apóstoles debemos remontarnos al inicio de este tercer capítulo. Los Apóstoles Pedro y Juan habían curado a un paralitico (ver Hch. 3, 1–11). Esto sin duda creo un gran asombro a los que estaban presente en esa área del Templo de Jerusalén. Aquí Pedro aprovecha la ocasión para proclamar su segundo discurso kerigmático (o sea primera predicación).
Según la antropología (o sea estudio del ser humano) hebrea se entendía que alguien que ha muerto no podía efectuar ya su acción propia. Los dos apóstoles ofrecen al paralítico lo que tienen: "en el nombre de Jesucristo Nazareno, echa a andar" (Hch. 3, 6) y se lleva a cabo el milagro. Hay que entender que los apóstoles se presentaron como instrumentos de la providencia de Dios.  Por eso cuando por ejemplo se muestra e identifica un milagro atribuido a unos de nuestros santos modernos (ej. San Padre Pio, San Juan Pablo II, o la Beata Madre Teresa de Calcuta) estos surgen por el Poder de Dios, ese(a) santo(a) ha sido solo un instrumento de Dios.
Veamos cual es el contexto de esta segunda lectura de este domingo y esta es la necesidad apremiante de caminar en la luz. La Iglesia en la Vigilia Pascual nos recordaba al inicio de esta hermosa liturgia que Jesús Resucitado es esa Luz que nos brinda la generosidad inagotable del mismo Dios. De esta forma inicia el hagiógrafo esta Primera Carta de Juan.
Ya desde este tempo en que se escribió esta carta joánica había la tendencia de querer enseñar que después del bautismo se era impecable y por esa causa surge la enseñanza de esta carta católica o universal  para indicar que esto era un error.
Este capítulo podría verse como toda una catequesis no solo sobre el seguir a Cristo pero también para mantener una fidelidad a la doctrina que los apóstoles le han dejado a la Iglesia que Cristo fundo.  El autor nos propone cuidarnos del pecado, obrar según los mandamientos (en especial en la caridad), velar por las influencias del mundo, y no caer en las falacias de los anticristos (por ej. tendencias de pensamientos de grupos, instituciones o entidades como suelen ser la nueva era entre otro similares).
Hoy San Lucas en su evangelio nos presenta la última aparición de Jesucristo Resucitado después de lo sucedido con los discípulos de Emaús. 
Debemos distinguir el saludo del Señor Resucitado: “La paz esté con ustedes”. Es muy importante recordar que la vida, predicación de Jesús están muy a tono con la paz. En su nacimiento en Belén los ángeles entonaban a coro esa “paz a los hombres de buena voluntad” (ver Lc 2, 14). En las Bienaventuranzas Jesús mismo nos dice: “Dichosos (felices o bienaventurados) los que trabajan por la paz, porque serán reconocidos como hijos de Dios” (Mt. 5, 9). El Profeta Isaías hablando del Mesías nos dice que El seria: “Consejero admirable, Dios fuerte, Padre que no muere, príncipe de la Paz” (Is. 9, 6). En este sentido no es de extrañar que su saludo después de resucitado sea “la paz sea con ustedes” ya que el mismo es el dador de paz por excelencia.  Así lo expresamos y proclamamos en la Santa Eucaristía.
La Resurrección del Jesús fue real pero a la vez es un misterio (una vez más explico lo que es un misterio para la religión en especial el judaísmo y el cristianismo). El misterio dentro de la religión es muy distinto a lo que se nos dice que es en la vida secular (sociedad, mundo). En el cristianismo (en especial) el misterio es aquello que Dios nos va revelando pero que no conocemos del todo.
“Ellos, desconcertados y llenos de temor, creían ver un fantasma. Pero él les dijo: “No teman; soy yo. ¿Por qué se espantan? ¿Por qué surgen dudas en su interior? Miren mis manos y mis pies. Soy yo en persona. Tóquenme y convénzanse: un fantasma no tiene ni carne ni huesos, como ven que tengo yo”. Y les mostró las manos y los pies. Pero como ellos no acababan de creer de pura alegría y seguían atónitos, les dijo: “¿Tienen aquí algo de comer?” Le ofrecieron un trozo de pescado asado; él lo tomó y se puso a comer delante de ellos” (Lc. 24, 37-43).  Como vemos, Jesús debe ir quitando el miedo o temor a los apóstoles mostrando las realidades físicas y humanas que le habían sucedido a Él en su pasión y muerte. Después de esto, de la misma forma que hizo con los discípulos de Emaús, les explico las Escrituras desde Moisés, los profetas y los Salmos.
En el Movimiento de Retiros Parroquiales Juan XXIII (fundado en Puerto Rico con aprobación pontificia) se suele decir cuando alguien pregunta por algo relacionado al retiro “está previsto”. En texto lucano nos indica como explicaba Jesús explicaba que toda su vida, muerte y resurrección estaba previsto y que todo se fue manifestando paulatinamente en el Antiguo Testamento.  Por eso se habla de las distintas ocasiones de las prefiguraciones que aparecen en el Antiguo Testamento sobre la vida de Jesús y cumplimiento de su realidad mesiánica.
El Señor atreves de lo largo de la historia de la Iglesia ha seguido abriendo el entendimiento de la mente de la Iglesia. En Espíritu Santo ha sido el autor de esto.  Primero con la Tradición Apostólica y la Palabra Escrita (o sea la Biblia que antes de ser escrita fue parta de las tradiciones oral y escrita) las cuales forman parte de ese depósito de la fe que se ha mantenido íntegro y viva desde los mismo tiempos apostólicos. 
El sucesor de Pedro (Papa Francisco) con los sucesores de los apóstoles (obispos) en plena comunión con el Santo Padre el Papa forman lo que la Iglesia llama el Magisterio.  Estos han sido y siguen siendo instrumentos para que nuestras mentes se sigan abriendo a la luz de la doctrina de la Iglesia.  
La teología (y los teólogos) como instrumento de la Iglesia y de su Magisterio nos ayudan (siempre que es fiel a la enseñanza de la Iglesia) a que nuestro entendimiento se siga abriendo para que la Revelación Divina llegue a nuestros corazones y vivamos esa experiencia (personal y comunitaria) del Cristo Vivo en mi vida y la de los hermanos.
Algunas sugerencias para reflexionar y meditar.
Los Apóstoles y los primeros discípulos tuvieron la riqueza de experimentar el encontrarse con Jesús resucitado.
A la luz de esto:
¿Hemos experimentado alguna vez un encuentro personal con Jesús Resucitado? ¿Dónde? ¿Cuándo?
El Señor hoy por medio de la Iglesia y su Magisterio nos abre la mente para comprender su Palabra Divina.
¿De qué manera podemos en nuestro carácter personal y comunitario leer, rezar y meditar más con la Biblia? 
¿Busco las Escrituras para encontrar la Palabra de Dios y ser transformado(a) por el Resucitado, Aquel quien es la Fuente y Culmen de toda la Revelación Divina?
¿Transmitimos y comunicamos con alegría nuestro encuentro personal con Jesús resucitado? ¿Lo compartimos con entusiasmo con los demás? 

¡El Señor ha resucitado! ¡Verdaderamente ha resucitado! Aleluya, Aleluya
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Catequesis de Adultos es presentado a ustedes por este su hermano y servidor Daniel Cáliz. En la misma pretendo ofrecer recursos conforme a la enseñanza de la Iglesia Católica y por ende del Magisterio de la Iglesia. Esperamos que puedan sacar el mejor provecho del material disponible para la catequesis en especial para los adultos.  Recuerda que para conocer y recibir a Cristo nunca es tarde. 

Actualmente soy miembro de la Parroquia San José (St Joseph's Catholic Church) (Dalton, GA) desde el año 2000. Soy Ministro Extraordinario de la Sagrada Comunión. Además estoy muy involucrado en la Catequesis de Adultos en la parroquia. De igual forma, en la Pastoral Hispana dentro de la parroquia.

Además soy consultor para el Catholic.net en las áreas de catequesis y pastoral hispana en los Estados Unidos.

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