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Curriculum y Historial de Pastoral

CdeA (Catequesis de Adultos)

13 abr. 2016

¿Qué son y cuáles son los Dones del Espíritu Santo? Don de Temor de Dios

Don de Temor de Dios
Aquí no se trata de tenerle miedo a Dios, sino más bien sentirse amado por Él.  Reconociendo su grandeza y su omnipotencia reconocemos además que Dios es digno de ser amado y por ende es una contradicción a su amor el ofenderle y el pecado.

Este don perfecciona simultáneamente las virtudes de la esperanza y la templanza.  La primera porque nos hace detestar el ofender a Dios y el estar apartados de Él.  La segunda, ya que nos desprende de los falsos embeleses o deleites que nos desligan de Dios.
Este Don nos hace evitar el pecado porque ofende a Dios.  Cuando se descubre el amor de Dios lo único que deseamos es hacer su voluntad y sentimos temor de ir por otros caminos. En este sentido existe temor de fallar y causarle pena al Señor.
Con este Don tenemos la fuerza para vencer los miedos y aferrarnos al gran amor que Dios nos tiene.
El temor de Dios es la disposición común que el Espíritu Santo pone en el alma para que se porte con respeto delante de la majestad de Dios y para que, sometiéndose a su voluntad, se aleje de todo lo que pueda desagradarle. “El principio de la sabiduría es el temor de Dios” (Salmo 110, 10).
Para comenzar a cultivar este admirable don de Temor a Dios es muy recomendable practicar continuamente la contrición (arrepentimiento).  
La Iglesia nos enseña que hay dos tipos de contriciones.
“Cuando brota del amor de Dios amado sobre todas las cosas, la contrición se llama ‘contrición perfecta’ (contrición de caridad). Semejante contrición perdona las faltas veniales; obtiene también el perdón de los pecados mortales, si comprende la firme resolución de recurrir tan pronto sea posible a la confesión sacramental (cf. Concilio de Trento: DS 1677)” (CIC # 1452).
“La contrición llamada ‘imperfecta’ (o ‘atrición’) es también un don de Dios, un impulso del Espíritu Santo. Nace de la consideración de la fealdad del pecado o del temor de la condenación eterna y de las demás penas con que es amenazado el pecador. Tal conmoción de la conciencia puede ser el comienzo de una evolución interior que culmina, bajo la acción de la gracia, en la absolución sacramental. Sin embargo, por sí misma la contrición imperfecta no alcanza el perdón de los pecados graves, pero dispone a obtenerlo en el sacramento de la Penitencia (cf. Concilio de Trento: DS 1678, 1705)” (CIC # 1453).
Nos dice San Juan Pablo II: “El creyente se presenta y se pone ante Dios con el ‘espíritu contrito’ y con el ‘corazón humillado’ (cfr Sal 50/51, 19), sabiendo bien que debe atender a la propia salvación ‘con temor y temblor’ (Flp. 12).  Sin embargo, esto no significa miedo irracional, sino sentido de responsabilidad y de fidelidad a su ley” (S.S. Juan Pablo II, Catequesis sobre el Credo, 11/junio/1989).
Con nuestra alma contrita o arrepentida ante Dios, somos conscientes de las culpas y del castigo divino que conllevan nuestros pecados.   Pero dentro de la fe el Temor de Dios nos mueve e impela a buscar la misericordia divina. 
Este don nos hace humildemente reconocer nuestra debilidad.  Sobre todo con cuidado filial queremos retornar al Amor de Dios.  El alma se preocupa de no disgustar a Dios, amado como Padre, de no ofenderlo en nada, de "permanecer" y de crecer en la caridad fraterna que nos inspira el mismo Cristo Jesús (ver Jn. 15, 4-7).
Lo primero que Dios hizo en la creación:
-      Separar la luz de las tinieblas.  Las tinieblas como tal no existen.  ¿Qué son las tinieblas?  La es la ausencia de la luz.
-      Cuando los judíos celebran el Sabbath, la pascua o cualquiera de sus fiestas encienden velas.  Para separar la luz de las tinieblas.
-      Los católicos cuando antes de comenzar la Sagrada Eucaristía una de las cosas que se suele hacer es encender las velas del altar.   El sentido y simbolismo de esto es separar la luz de las tinieblas.
o  De forma similar cuando un Ministro Extraordinario de la Sagrada Comunión le lleva la Sagrada Comunión a un enfermo se suele pedir a un familiar que le tengan una mesa pequeña para poner un mantel pequeño blanco y una vela pequeña.
§  Al encender esta vela se usa el mismo simbolismo de separar la luz de las tinieblas.  
A este don de temor pertenece la primera bienaventuranza: “Bienaventurados los pobres de espíritu porque de ellos es el Reinos de los Cielos” (Mt. 5, 3).  Los frutos del Espíritu Santo que corresponden a este don son los de modestia, templanza y la castidad.
ENTREGA AL ESPÍRITU  SANTO
Implorando sus dones y frutos
Espíritu Santo, Dios eterno, cuya gloria llena los cielos y la tierra, heme aquí postrado humildemente en tu presencia. Te ofrezco y te hago entrega de mi cuerpo y de mi alma. Adoro el resplandor de tu pureza, de tu justicia inmutable y del poder de tu amor.
No permitas que te ofenda o resista a las inspiraciones de tu gracia; antes bien dirige mi entendimiento, a fin de que escuche dócilmente la voz de tus inspiraciones y las siga, hallando en tu misericordia un amparo contra mi debilidad.
Espíritu de Sabiduría, domina todos mis pensamientos, palabras y obras.
Espíritu de Entendimiento, ilumíname e instrúyeme. 
Espíritu de Consejo, guíame en mi inexperiencia.
Espíritu de Ciencia, ahuyenta mi ignorancia.
Espíritu de Fortaleza, hazme perseverante en el servicio de Dios; dame fuerzas para proceder en todo con bondad y benevolencia, con mansedumbre y sinceridad, con paciencia y caridad, con alegría y longanimidad.
Espíritu de Piedad, hazme afectuoso y filial en mis relaciones con Dios.
Espíritu del Santo Temor de Dios, líbrame de todo mal.
Espíritu de Paz, dame tu paz.
Espíritu de Santidad, adorna con las celestiales virtudes de pureza y modestia el templo que has elegido por tu morada y preserva siempre mi alma, con tu gracia omnipotente, de la ruina del pecado. Así sea

Tres veces Amén, por el Dios que es Trino & Uno.
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Catequesis de Adultos es presentado a ustedes por este su hermano y servidor Daniel Cáliz. En la misma pretendo ofrecer recursos conforme a la enseñanza de la Iglesia Católica y por ende del Magisterio de la Iglesia. Esperamos que puedan sacar el mejor provecho del material disponible para la catequesis en especial para los adultos.  Recuerda que para conocer y recibir a Cristo nunca es tarde. 

Actualmente soy miembro de la Parroquia San José (St Joseph's Catholic Church) (Dalton, GA) desde el año 2000. Soy Ministro Extraordinario de la Sagrada Comunión. Además estoy muy involucrado en la Catequesis de Adultos en la parroquia. De igual forma, en la Pastoral Hispana dentro de la parroquia.

Además soy consultor para el Catholic.net en las áreas de catequesis y pastoral hispana en los Estados Unidos.

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